BIBLIOTECA DE LIBROS DOMINICANOS EN PDF


Escritos: Revista Cultural

viernes, 12 de abril de 2019

Coronel Rafael Fernández Domínguez, soldado del pueblo y Militar de la Libertad-Arlette Fernández, pdf, descarga gratis


SU ÚLTIMA CARTA
Mayo del 65, Río Piedras,
Puerto Rico.

Adorada Letty:
Imagino lo desesperada que estás por venir y espero en Dios puedas resolver todo pronto para que puedas estar aquí en esta semana.

Te estoy haciendo esta carta porque es posible que cuando llegues yo no esté aquí, ya que hay una posibilidad de poder entrar a mi Patria y quiero decirte y pedirte muchas cosas. Espero que así sea, ya que no soporto más la situación en que me encuentro; mientras mis compañeros y mi pueblo, luchan y mueren, yo estoy aquí, como un idiota perfecto, después de luchar tanto y sufrir inmensamente en este odiado exilio; yo, que estaba llamado a responsabilizarme y dirigir el movimiento, tengo la desgracia de tener que contemplar desde lejos cómo matan cobardemente a los míos y no puedo ayudarlos, no puedo hacer nada; esto me tiene destrozado y creo que mi desesperación me volverá loco; lo que siento sólo es comparado a lo que sentí cuando murieron mi papá e Ivonne; bueno, tú sabes como he aprendido a amar a mi Patria y ahora no puedo hacer nada por salvarla.

Esto es terrible para mí, sólo Dios sabe lo que siento cuando hablo por teléfono con los muchachos y me doy cuenta de que no puedo estar a su lado. Por eso Letty, aunque sé que es una muerte segura, me voy como sea; he agotado todos los recursos imaginables para poder entrar pero ha sido imposible.

Imagínate, he pasado días enteros entre montes y cañaverales, y tratando de entrar en bote ya que en avioneta nadie puede ni se prestan con razón a entrarme; esta vez es seguro, pues hay un hombre muy responsable que se ofrece a llevarme y estoy listo para partir.
Estoy consciente del peligro pero, tú sabes que lo más sagrado para mí es el deber y hoy debo cumplirlo nada menos que con mi patria y mi pueblo. Me siento dichoso de que Dios me brinde la oportunidad de cumplirlo como soldado.

Si me pasa algo, sé que vas a sufrir mucho y tú y mis hijos pasarán trabajo. No les dejo siquiera una casa pero, cuando te veas muy apurada recuerda que esto es más que nada porque fui honrado y tengo mis manos inmaculadas y esto debe servirte de orgullo e incentivo para luchar; sé que eres valiente y no me defraudarás.

Además, recuerda lo que tanto te he dicho. Todos tenemos nuestro destino marcado y si el mío es morir por mi patria, es el destino más maravilloso que hombre alguno pueda tener y la felicidad que yo sentiría es algo inexplicable. Yo tengo el privilegio de haber aprendido a amar a mi pueblo y a mi patria de esta forma que sólo yo sé, de haber tratado de superarme a mí mismo y tratar de llegar a ser “UN HOMBRE”. Tú sabes como he luchado contra las tentaciones de la vida para hacer que en mi mente y en mi corazón aniden siempre y en todos los momentos de mi vida, la vergüenza, la honradez, la justicia, el amor y el patriotismo. Tú sabes todo esto, mi vida, por eso, si caigo por defender y cumplir con stos sagrados principios, por mis ideales que tanto he tratado de que sean verdaderamente puros, tú y mis hijos deben sentirse orgullosos, porque yo, desde donde esté, me sentiré muy feliz.

Al leer esta carta sé que te pondrás muy triste, pues sé lo que me quieres y lo sensible que eres, pero necesito desahogarme pues sufro mucho y estoy muy desencantado. Por la prensa y la radio te habrás enterado de que los norteamericanos nos tildan de comunistas, esto no es más que un pretexto para aniquilarnos y con ello al pueblo que hoy lucha por reconquistar sus derechos, pues ellos muy bien que saben cómo somos y la razón y pureza de nuestros ideales, pero son malos, despreciables y traidores, cobardes animales que no saben con todo su poderío, de dignidad y honor, sólo les interesa el vil metal, lo demás para ellos no vale nada. Pero el valor y patriotismo de nuestro pueblo es algo que no se puede decir con palabras, y no podrán; antes, tenderán una alfombra de cadáveres sobre Santo Domingo y, aún cuando nos pisoteen, seremos más grandes y dignos que ellos.

Dentro de mi desesperación, siento un orgullo tremendo pues mis compañeros de armas, aquel grupo que yo elegí por su seriedad y vergüenza, ha dado muestras de un valor y patriotismo encomiable, ¿te acuerdas lo que decía de Francis,* Lachapelle, ** y Quiroz?, *** no me equivoqué. También siento gran satisfacción porque aunque no luchamos precisamente por un hombre y un partido, he comprobado que el Señor Presidente es un gran hombre y de mucho valor, ya que esto no se demuestra sólo peleando; además, lo que más admiro en él es su nobleza e inteligencia porque ha sabido salvar vidas y no sólo de revolucionarios. Veo que los dominicanos no se equivocaron cuando lo eligieron.

Si me pasa algo, ocúpense tú y Celeste de cuidar mucho a mamá para que no vuelva a enfermar; bueno Letty, ya verás que no me pasa nada, los hombres tan idealistas como yo no mueren muy fácilmente, pero por si acaso, tengo algo que pedirte y encomendarte. En nombre de ese amor que nos tenemos, tienes que luchar con todos los medios a tu alcance para hacer de mis hijos hombres dignos y de vergüenza, honrados y valientes (sé que tú lo eres) porque si yo no puedo llegar a hacer por mi pueblo todo lo que pienso, entonces ellos tendrán que hacerlo, son mi aporte a la patria que venero, la única herencia que les dejo, a ti y a Ella; los varones, sean o no militares, tienen que luchar y morir si es necesario por verla libre y nuestro pueblo feliz y lo que es más, que den su vida, si es que tienen que hacerlo, llenos de felicidad; en resumen, incúlcales mis ideales, y entonces, como dice aquél escrito que puse en un cuadro en casa: NO HABRE VIVIDO EN VANO.

Ojalá traigas el dinero de la venta del carro, pues el que traje lo gasté en equipos para mi viaje y también se lo he dado a algunos amigos que han venido. Cómprale ropa a los niños y me le pagas cien pesos que le cogí prestados a mamá.

Me voy Letty, pero en esta carta te dejo mi corazón y mi alma. Miles de besos a los niños, cuídense mucho y que Dios los bendiga.

Te adora tu Rafa.

https://drive.google.com/file/d/1tBvUJOs14W3M9hN511mkuSpRDBNxtT5P/view?usp=sharing

miércoles, 10 de abril de 2019

Abril en mis recuerdos. Testimonio de una combatiente -Teresa Espaillat, Pdf, descarga gratis

La autora quedó fuertemente marcada, como todos los que estuvimos presentes, por la Revolución de Abril. Esos recuerdos palpitan en su memoria con fuerza arrolladora. Así es como surge en ella la necesidad de contar, de contar lo vivido, de contar lo aprendido, de contar las angustias, las alegrías ... El valor del testimonio de los protagonistas a través del recuerdo, la imaginación, los conflictos, los retos cumplidos le imprimen a la historia sentido humano. Esta la hacen los pueblos y a través de la historia personal de cada hombre o mujer actor también se reconstruye, pero sobre todo se recrea el espíritu, el ambiente a través de las ilusiones, desilusiones, triunfos, fracasos, emociones, comportamientos de quienes la hicieron. Aquí sólo importa expresar unas vivencias que reflejan el ambiente, el sentir del momento más glorioso protagonizado por el pueblo dominicano durante el siglo XX, especialmente desde los recuerdos de algunas de las mujeres allí presentes. Estos relatos no pretenden hacer historia, sólo recrear algunos episodios latentes en su memoria.

La participación de la autora en la contienda de abril del 1965 como militante de izquierda que era no es fortuita, tiene sus raíces en su antitrujillismo, pasando por su participación en las jornadas de lucha libradas por nuestro pueblo en pos de la destrujillización y continua con su presencia en la Cuba Revolucionaria de los 60. Decir presente en la epopeya de Abril era pues una repuesta de conciencia. Así, Teresita, como le llamábamos en esos tiempos, entra en la historia reciente de los dominicanos por la puerta grande. Al hablar de ella y de su compromiso social es obligatorio verla en la otra dimensión donde también su vocación de servicio se manifiesta. Actualmente es profesora universitaria de orientación y pedagogía. Ha trabajado en esa área durante años. En este quehacer, quizás menos valorado por la sociedad de hoy, pero no por eso menos noble y desinteresado, también día a día da lo mejor de sí.
Teresa emigra junto a su esposo Carlos Amiama, también un luchador revolucionario, e hijas a Es-paña al inicio de la década de los noventa. Allí permanecen 8 años. Regresa definitivamente cuando Carlos enferma de gravedad y a los pocos días muere. En esas circunstancias es en las que nos reencontramos. En forma natural, espontánea, como sucede entre personas a las que unen lazos históricos, coincidencia de enfoques, actitudes semejantes frente a la vida y sobre todo afecto auténtico, es que nuestra amistad se renueva y crece. Así, recordando, viviendo de nuevo aquellos días tan significativos para ambas, me muestra algunos de los relatos concebidos durante su ausencia. A medida que los leía y .compartíamos recuerdos, vivencias, nostalgias y pareceres descubro en ella habilidad para narrar y le digo:

-Tú tienes facilidad para narrar, y además tienes mucho que contar, ¿por qué no le das forma para compartirlo con los demás?

En principio duda, la animo de nuevo hasta convencerla.

Y es así como me veo involucrada en este proyecto. Pasan meses y hasta años. La autora, que ya tiene la inquietud y el impulso comienza a escribir, a consultar, a recordar colectivamente, y van surgiendo más recuerdos hasta constituir lo que hoy es un libro con anécdotas, relatos y vivencias de algunas de las mujeres de Abril. En el trayecto otros también la estimulan y así va tomando forma hasta que un día, ya en el momento de editarlo, viene a mi casa y me dice que desea le escriba el prólogo. En principio me sorprendí, luego, naturalmente, me sentí halagada de que mi amiga me pidiera ser parte de su obra.

Al escribir estas palabras me es imposible sustraerme de los lazos afectivos que nos unen a todas las que allí estuvimos. Y digo con ella que las catorcistas, mujeres del Movimiento Revolucionario 14 de junio nos integramos a todas las tareas que las circunstancias nos demandaron. A través de los episodios aquí relatados se recuerdan detalles, algunos íntimos, de aquellos cuatro meses y días vívidos por "las chicas de abril", como nos llama cariñosamente José Ernesto Oviedo, nuestro querido gordo.

Los relatos van desde los cotidianos hasta los políticos. Algunos íntimos, otros retratos de comportamiento, los jocosos y los profundamente tristes, los tiernos y los estremecedores de dolor, y en todos ellos la presencia de algunas de las  muchas mujeres que participamos en la Guerra de Abril.

Esta obra tiene el valor de recordarnos que sin las mujeres, las tareas de apoyo logístico hubieran sido imposibles de realizar, repito, las mujeres participamos en todo tipo de actividades: políticas, asistenciales, domésticas, militares... y si se considerara que las militares son sólo en el combate mismo, ahí están también algunas mujeres no organizadas en los partidos, mujeres de las entrañas del pueblo, como Gladys Borrel, "La coronela". En lengua llana, no rebuscada, sin ser coloquial; espontánea sin ser descuidada, nos lleva arrecorrer a través de sus recuerdos algunos de los tantos episodios de la cotidianidad de aquellos memorables y heroicos días en que el pueblo
dominicano se lanzó en turbulentas multitudes a defender primero el respeto a la Constitución y luego el derecho a la libre decisión, pisoteada por las botas invasoras. Recurre tanto a lo discursivo como a lo expresivo, según la narración lo amerite, cumpliendo así con su intención de explicarnos las circunstancias que rodean el hecho y adentrarnos en sus recuerdos a través del hilo que conduce las acciones narradas.

Estos relatos servirán a unos para recordar, a otros para recrear y a otros para imaginar aquellos acontecimientos compartidos con nuestros compañeros desde la participación femenina. La bibliografía existente sobre el tema es escasísima y abordada por mujeres sólo existe el libro de Margarita Cordero "Mujeres de Abril", que recoge los testimonios de diez. mujeres. Esta nueva obra es un aporte más que busca reivindicar la participación de la mujer. Constituye, además, una modalidad innovadora en tanto que trata el tema desde lo que se llama hoy en día testimonio, y que muchos historiadores luego usan como fuente de información. En la que se valoran las pruebas
orales, las usuales, las opiniones de la gente común, de la cultura popular, del héroe anodino. En la que la historia es vista desde abajo.

CRISTINA DíAZ


https://drive.google.com/file/d/1KmV6uxPR0NDes9VbrcsMKM2O5s1rdaiO/view?usp=sharing

domingo, 7 de abril de 2019

Historia dominicana.· desde los aborígenes hasta la Guerra de Abril - Augusto Sención Villalona-Pdf, descarga gratis


Este libro presenta la historia de República Dominicana, desde sus pobladores
aborígenes hasta el año 1965 , cuando tuvo lugar una guera civil y la ocupación del país por tropas de Estados Unidos. El libro es una adaptación de una obra escrita por el historiador Roberto Cassá, entre los años 1976 y 1977. Dicha obra consta de dos tomos , el primero fue aumentado en una edición posterior.


Repúbl ica Dominicana es un país del Continente Americano ubicado en el
archipiélago de Las Antillas, que se dividen en Mayores y Menores pertenece a las Antillas Mayores, junto con Cuba, Haití, Jamaica y Puerto Rico. República Dominicana está ubicada en una isla que comparte con Haití.

La extensión territoral es de 48,730 kilómetros cuadrados, solo superada en el Caribe por la isla de Cuba. Limita al norte con el océano Atlántico, al sur con el mar Caribe, al este con el canal de la Mona, que la separa de Puerto Rico, y al oeste con l a República de Haití.

La población dominicana en el año 2009 es de 9.7 millones de personas, en su
mayoría mulatas, o sea, mezcla de personas negras y blancas (67%). La población negra es cerca del 30% del total y la blanca representa un 3%. El idioma oficial del país es el español.

República Dominicana se divide en 32 provincias, un Distrito y 185 municipios. Su capital es Santo Domingo. Su sistema de gobierno es d e democracia representativa, con tres poderes: Ejecutivo; Legislativo y Judicial. El Poder Legislativo tiene dos cámaras, la de diputados y la de senadores.

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