BIBLIOTECA DE LIBROS DOMINICANOS EN PDF


Escritos: Revista Cultural

viernes, 19 de octubre de 2018

La Mujeres de la Independencia, de Vetilio Alfau Durán, pdf, descarga gratis


La obra Mujeres de la Independencia, de Vetilio Alfau Durán (1909-1985), constituye una valiosa muestra de reconstrucción de la participación femenina dominicana en la primera mitad del siglo XIX.
El presente libro apareció originalmente por entrega en los Cuadernos Dominicanos de Cultura, entre marzo de 1945 y febrero de 1946. Luego fue recogido en una separata (Imprenta La Opinión, Ciudad Trujillo, 1945), y, por último, se le hizo una segunda edición en el fondo editorial de la Librería La Trinitaria (1999).
Alfau Durán, con agudo criterio histórico, pudo rastrear, en los archivos y otros fondos documentales, las huellas de las mujeres que alentaron, no con su participación como digigentes políticos, sino con su actuación anónima, la búsqueda de nuestra nacionalidad. Así, reconstruyó poco a poco la historia cotidiana y las acciones humanas; biografiando a catorce de las dominicanas más sobresalientes que, desde mediados del siglo XIX y hasta principios del XX, participaron en el procesos de emancipación nacional. Desde el significado hecho de confeccionar nuestra primera bandera hasta fabricar pólvora y municiones, cada una de ellas sacrificó parte de sus deberes familiares, sus casas y sus vidas para dar su apoyo a la causa independentista. Además, contribuyeron, con su entrega y sacrificio, al crecimiento de la familiaridad y del ideario nacionalista entre próceres.
El autor reseñó los datos biográficos de figuras como: Micaela de Rivera, Manuela Díez y Jiménez, Josefa Pérez de la Paz, Baltasara de los Reyes, Ana Valverde, Filomena Gómez y Rosa Montás, entre otras.
La presente publicación nos muestra, de una forma más clara, el papel que desempeñó cada una de estas mujeres, las cuales ayudaron de manera anónima a forjar el proceso de nuestra Independencia Nacional.
Para el año 2007 el Archivo General de la Nación, en colaboración con la Secretaría de Estado de la Mujer y el Instituto Postal Dominicano, realizó una exposición titulada Mujeres de la Independencia, representada por 14 paneles, cuya dimensión era de 44x50. Y en el 2009, elaboró el calendario Mujeres dominicanas que incluye ilustraciones y una breve historia de doce mujeres que, de una u otra forma, dieron su aporte al desarrollo de nuestra nacionalidad.
Nuestro objetivo con esta segunda entrega de Cuaderno Populares es que esta sea difundida de manera gratuita entre las nuevas generaciones y que sirva de apoyo para la enseñanza en las aulas. Por ello, esta edición se ha enriquecido con las imágenes de as figuras biografiadas; ha quedado sin incluir la imagen de Rosa Bastardo de Guillermo, debido a que no fue posible encontrar foto de la misma.


JACQUELINE DEL C. ABAD BLANCO





miércoles, 17 de octubre de 2018

El Rey clinejas, Manuel Rueda, pdf, descarga gratis


Con el Rey Clinejas pretendo acercarme a lo que considero una necesidad de nuestra escena: a la creación de un auténtico teatro popular dominicano; o sea, a un teatro que plasme una acción extraída de las entrañas mismas del pueblo y que de una u otra manera establezca contactos con nuestro carácter, mitos y realidades.
Lejos estaría esto de inscribirse en los postulados del costumbrismo, siempre atentos a lo nimio, al inventario intrascendente, a lo que se limita a una sola región, a un solo momento histórico y a una sola clase, como consecuencia de la moda o de los azares historicistas.
El teatro popular será entonces reflejo de lo que le acontece a todo un pueblo enlas raíces mismas de su evolución. De esta manera cabrán en él tanto las acciones legendarias como las que caracterizan un acontecer inmediato, y cuyos medios fluctúan entre la sátira (exorcismo de los males a través
de la risa) y el desgarramiento de un testimonio colectivo. Sin embargo, no debe confundirse la ex-
presión popular con lo sórdido. La mugre, (podemos asegurar que la pobreza puede ser extremadamente limpia) la abyección, las imágenes de la fealdad que circulan como clisés de las clases desamparadas, no tipifican a un pueblo sino en sus peores crisis y caídas, cuando ya ha perdido la noción de su dignidad y, por ello, de la majestad de su procedencia.
Así mismo, el confundir teatro pobre con teatro harapiento es error que adultera la comprensión de lo que representa el pueblo, a la vez que destruye el alcance social y humano de lo escénico.
Cuando se trabaja en género tan apasionante debe también pensarse, (y me refiero aquí mas bien al teatro escolar, a los tablados que arman las compañías trashumantes y a los sitios donde se improvisa una representación) en la misión educativa del teatro, que ofrece a un conjunto de individuos la posibilidad de conocer, examinar y comprender los problemas que lo afectan, extrayendo de ello valiosas consecuencias, no importa lo problemáticas que puedan ser las conclusiones.
Por de pronto, para alcanzar tales fines sabemos que las líneas argumentales deben ser claras y precisas, lo mismo -que los diálogos; los personajes poseerán una humanidad reconocible y expresarán ideas que no necesiten aclaraciones adicionales para su asimilación. Los refinados matices sicológicos son, de hecho, obstáculo para las concepciones primarias de la vida que encuentra sus acentos convincentes y monumentales en la epopeya, más que en el drama o la tragedia.
Comprendemos entonces que estamos avocados a una exigencia de inmediatez, a una codificación de las expresiones directas, eludiendo en lo posible un trasfondo vago de alusiones y medias tintas.
No quiere decir esto que la visión de lo popular entrañe conceptos acartonados ni especímenes de una sola pieza. Más bien se trata aquí de las excelencias de la síntesis, de las complejidades de lo simple. En este género teatral reducir un carácter a sus mecanismos fundamentales no implica pobre
za, sino potenciar al máximo las cualidades explosivas de unos cuantos ingredientes que prefiguran la totalidad.
Si quisiéramos entonces señalar algunas exigencias de . ese teatro que proviniendo del pueblo debe volver a él enriquecido, tendría más que referirnos a la fuerza y relieve de las situaciones, a la economía de los ingredientes, al atractivo de la fábula (un argumento debe poderse contar de la misma manera que se silba una melodía) y a la utilidad y trascendencia social de sus ideas.
Claro que no todos estaremos en condiciones de afrontar un reto semejante. Bretch lo ha logrado en Madre Coraje y en otros de sus títulos, a pesar del tecnicismo propio del consumado hombre de teatro que fue y del que hacen gala todas sus obras. En ellas la complejidad e intelectualismo pueden restarle aceptación a nivel popular, a pesar del profundo contenido político que poseen y tal
vez por esa misma causa.
Partiendo de estos requisitos básicos podemos encontrar un auténtico teatro popular en los Pasos de Lope de Rueda y en los Entremeses de Cervantes; en la Numancia, de este último autor, grandioso fresco del valor y decisión de una raza; en Fuenteovejuna, El Caballero de Olmedo y el Peribéñez,
de Lope de Vega; en el Don Juan de Zorrilla, más que en el de Tirso de Molina, que le aventaja en calidad; en algunos elementos de Valle Inclán, o de Don Cristóbal (aunque éste cae dentro del género de las marionetas) de García Lorca. Como se verá, limito mis referencias a los ejemplos mayores de nuestro idioma. Estas consideraciones, que he traído a colación a causa del modesto intento de mi pieza, no significan presunción, sino que quieren ofrecer un incentivo a todos los que se ocupan del teatro en nuestro país, para que profundicen en un género de tanta trascendencia para el momento histórico que nos toca vivir, que es de concientización y rescate de los valores tradicionales. Así, el hecho de que ahora publique esta pieza breve, parte no sólo de mi propósito de descarganme de todo un material inédito que me abruma y que ha sido almacenado durante largos intervalos de actividad creadora, sino de mi interés por alentar un auténtico arte popular dominicano, no populachero, ni comercial, ni oropelesco, ni panfletario, sino un teatro sano y vigoroso, expresián fidedigna de nuestros anhelos y experiencias. Los personajes de El Rey Clinejas me fueron traídos por la realidad. Han vivido conmigo desde mi infancia y han encarnado, para mí, las luchas del hombre entre el mito (otra forma de religiosidad) y sus consecuencias; del hombre que siempre; o se mueve entre dos edades o épocas contradictorias que debe superar aún a costa del sufrimiento suyo y del ajeno. Los dos mendigos (el Rey Clinejas y el Cojo) representan dos polos antágónicos de una misma verdad que casi serán imposibles de conciliarse a lo largo de una vida. Son los personajes básicos, entre los que se mueven los niños en ese momento crucial de sus metamorfosis, cuando al misterio de la niñez va a oponerse la revelación de la adolescencia. Dice Eluard, en verso iluminado, que vivimos olvidando nuestras metamorfosis; o lo que es lo mismo: vivimos olvidando nuestras muertes sucesivas. Mi pieza glosa dos de esas muertes, la que enfrentan los niños en su crecimiento y la que asume el Rey Clinejas cuando, tras aferrarse a 1a ilusión, su mundo se derrumba. Después de tan desgarradora experiencia deberá encontrar nuevo terreno en qué afirmarse, crear nuevas trampas para justificar las excelencias de sus vuelos imaginativos, ya que un brusco descendimiento a la realidad, para mantenerse en ella, supondría la locura. Los demás personajes responden a necesidades de equilibrio; son los soportes sobre los que descansa la acción y el complemento natural de ese ambiente en que el pueblo se haya inmerso. El Capitán representa un concepto de la autoridad y de las leyes muy común en un país de caudillos y dictadores como es el nuestro; María tipifica a la hembra astuta, maestra en el arte de seducir; el joven Sargento, en cambio, es tul ideal de comprensión y de solidaridad humanas. He aquí los propósitos de una obra que fue escrita inmediatamente después de Vacaciones en el Cielo y que pudo beneficiarse de ella en cuanto a la disposición de las situaciones y los diálogos. Son dos obras criticas de nuestro mundo, aunque El Rey Clineja apunta, como ya he dicho, hacia las esencias más libres y primitivas del Folklore.
Manuel Rueda



lunes, 15 de octubre de 2018

Enriquillo, Manuel de Jesús Galván, pdf, descarga gratis


New York, septiembre 1894

Sr. Manuel de J. Galván.

Señor y amigo: Acabo en este momento de leer su “Enriquillo”. No supe decirle adiós desde que trabé con él conocimiento, y quedamos tan amigos, que se lo he de ir presentando a todo el mundo, para que me lo alaben y protejan, como si fuese cosa mía, lo cual es, por ser, como será en cuanto se le conozca, cosa de toda nuestra América.
Pienso publicar los méritos del libro: pero no aguardo a esto para decir a Vd. cuánto gozo he tenido con su lectura. Leyenda histórica no es eso; sino novísima y encantadora manera de escribir nuestra historia americana. En el lenguaje ¡qué castidad, prudencia y donosura! En las observaciones que esmaltan, como diamantes negros una sortija de oro, la narración amena, ¡qué dolorosa ciencia, aprendida, bien se ve, en continuados pesares! En la presentación de los caracteres ¡qué maestría, gradación, justeza, acabamiento! ¿Cómo ha hecho Vd. para reunir en un solo libro novela, poema e historia?

No haga Vd. otra cosa, luego que concluya su tratado, que escribir cuentos como éste, en que las excelencias son tantas como las palabras, la trascendencia igual a la armonía, y la moderación comparable solo a la extrema belleza, y causa en mucho de ella. ¡Qué Enriquillo, que parece un jesús! ¿Qué Mencía, casada más perfecta que la de frey Luis! Y en todo ¡qué poder y hermosura! ¡qué transparencia en las escenas! ¡qué arte en todo el conjunto, que baja al idilio cuando es menester , y se levanta luego sin esfuerzo, y como a esfera natural, a la tragedia y la epopeya! Acaso sea esa la manera de escribir el poema americano.
Muy contento de haber hecho el conocimiento de Vd., que con prenda de tan señalada valía ha enriquecido nuestras letras le saluda y queda a su servicio.

Su estimado y atento amigo

José Martí



domingo, 14 de octubre de 2018

Revista CriticArte No 13. Versión digital, diciembre, 2012. pdf, descarga gratis


La palabra revela lo que pensamos y lo que sentimos. Por ella podemos comunicar inumerables registros de nuestro ser más profundo. Sin embargo, o  siempre conseguimos expresar con claridad meridiana nuestros pensamientos y emociones. La literatura, con sus diversos géneros, facilita, de alguna manera canalizar todo lo que hay de humano en nosotros. Los antiguos griegos fueron capaces de legar obras imperecederas porque ellos buscaban la verdad y no sólo el ornamento como hicieron, en general, los romanos. Para que hoy emerjan obras que perduren en el tiempo, pienso, hay que cultivar la palabra sincera, la palabra que brota de la vida, de la verdad que sale al encuentro de quien la busca, de la palabra que inventa nuevos “macondos” de nuestras conciencias. La palabra poética nos descubre al hombre en lo que es y puede ser.

Fuente: Editorial de la Revista CriticArte No 13. Versión digital, diciembre, 2012.
CONSEJO DE REDACCIÓN:
Fausto Leonardo Henríquez, Editor.
José Acosta, poeta y narrador.
Karla Palacios, Periodista.
Ana Isabel Mercado, historiadora del arte.
Luis Martín Gómez, periodista y narrador.
José H. Bográn, narrador.
Altagracia Pérez, periodista y narradora.

SUMARIO
1-Emilia Pereyra, por Luis Martín Gómez---- 4

2-Juan Larrea y el destino de América, por Graciela Maturo-- 7

3-El Oro de los Tigres & La Rosa Profunda, por FaustoLH--- 18

4-Gemidos del ciervo herido, por Manuel J. Ramos Ortega, ---22

La brasa en los labios y el regreso a la herida, una lectura de
Gemidos del ciervo herido, por Rafael Hernández Fernández--- 28

5-Jaime Siles presenta “Gemidos del ciervo herido”, en la UCV-- 33

6-Tres calillas sobre la encarnadura mística, por Juan M. Domínguez-- 36

7-Veinte minutos, por José Acosta-- 39

8-La persistencia de la locura, por Giovanni Rodríguez-- 42

9-Altagracia Pérez Almánzar, imaginación y creatividad en prosa poesía-- 46

10-Por amor al arte, “sacarle punta a todo”, por Ana Isabel Mercado-- 55

11-Comentarios a las obras del poeta Teodoro Rubio-- 63

12-Fotografía, por Ana Poza--63