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Escritos: Revista Cultural

miércoles, 31 de octubre de 2018

Guanuma, Federico García Godoy,pdf, descarga gratis


Rufinito”, “Alma Dominicana” y “Guanuma”, son novelas concebidas con una misma idea central: usar los personajes de la historia dominicana como ejes de relatos en que los caracteres principales no son precisamente figuras históricas. Así, por ejemplo, en “Guanuma” Fondo Ortiz es el héroe de la novela pero no es el personaje histórico; el personajes histórico es Pedro Santana, y Guanuma es el escenario en que se mueve Pedro Santana.
En la concepción general, esas tres novelas de don Federico García Godoy nacieron bajo la influencia de los “Episodios Nacionales” de don Benito Pérez Galdós; pues en la vasta obra del escritor canario los protagonistas son seres comunes, gente del pueblo o de la clase media o de la aristocracia española, nunca héroes de las grandes hazañas de sus país, pero los héroes de esas grandes hazañas son la contraparte justificativa de los protagonistas.
Además del general Santana, en “Guanuma” vemos ante nosotros al general Vargas, a Juan Pablo Duarte, a Luperón. Sin embargo la figura de Santana es la que más impresiona al lector, a pesar de que aparece descrita brevemente y un solo capítulo. Pero la descripción es magnífica, obra de un escritor de alta categoría. Antes de llegar a Santana en persona, García Godoy prepara el ambiente; va formando, co la atmòsfera del campamento, el carácter de Santana, como si ese carácter les llegara a sus amigos y sus enemigos a través de los ruidos, los movimientos y las peripecias sin importancia del vivac de Guanuma. Así, cuando García Godoy entre en el capítulo titulado “Ocaso de un Astro”, el lector se ha forjado una imagen adecuada del ambiente que ha crado Santana en torno suyo, y de ese ambiente deduce la manera de ser del gneral anexiador; de manera que al darse con la descripción de Santana en persona, encuentra que la figura es adecuada a la idea ya hecha.
Don Federico García Godoy tenía las cualidades necesarias para ser novelista. Sabía relatar; le relato no se le iba de las manos ni se le obstruía en ellas. Salvo algún que otro momento en que el autor filosofa, “Guanuma” es esencialmente relato, acción, hechos. Si el novelista no logró crear caracteres definidos en Fonso Ortiz y Rosario, anduvo muy cerca de alcanzarlo; y debemos reconocer que si lo hubiese logrado, “Guanuma” sería una obra maestra, un “capo iavoro” como dicen los italianos.

Pues la novela está bien concebida; la trama es fluída, los personajes históricos aparecen trazados con seguridad, el ambiente está bien reconstruído. Y por último el lenguaje es hermoso y simple, muy de la època en que “Guanuma” fue escrita, cuando el habla española de los literatos americanos brillaban bajo el fulgor del parnasianismo francés modificado por el verbo de Ruben Darío. En medio de esa habla García Godoy introduce los modismos del lenguaje popular dominicano; y los lectores de “Guanuma” van a encontrar en la novela, dos veces por lo menos, una palabra que se había perdido en el país y que fue resucitada a fines de 1961 e incorporada entonces al lenguaje político nacional: es la palabra “tutumpote”.

Juan Bosch



lunes, 29 de octubre de 2018

Mochila para pioneros, Narciso González (Narcizaso), pdf, descarga gratis


La palabra 'PIONERO" responde a dos significaciones: 1) "Persona que inicia la exploración de nuevas tierras". y 2) "El que da los primeros pasos en una actividad humana". Bajo cualquiera de las dos acepciones puede tomarse el pionero a quien va dirigida esta mochila que hemos preparado. Porque estos tiempos nuevos reclaman de hombres nuevos que exploren esta tierra difíciles que es la transformación social. Se precisa de hombres de una nueva sensibilidad y una capacidad para ver la realidad novedosamente y porque esta mochila va dirigida a esa legión enorme de niños y adolescentes que da los primeros pasos en diversas actividades del saber y del hacer, ya sea en los Círculos, Colegios, Hogares, Escuelas, etc. como en la finca, el taller o la calle donde los tiene arrojados la vieja y árida tierra del sistema. Esta mochila para Pionero intenta ser instrumento útil para una población que va desde aquellos que rondan los seis añitos de edad, hasta los que andan cerca de las dos décadas.

(NARCISAZO)



sábado, 27 de octubre de 2018

El pueblo se queja en verso, Narcisazo, pdf, descarga gratis


Cuando en julio pasado ofrecí a los directores del periódico “La Noticia”, iniciar la columna “EL PUEBLO SE QUEJA EN VERSO”, motivaba mi proposición afirmando -entre otras cosas- que “a través de los tiempos el uso de las coplas y la décima ha sido un vehículo efectivo para hacer llegar mensajes a los dominicanos”.
Confiaba entonces -y tenía razón- que la idea de la columna sería acogida en el vespertino, tanto por su originalidad, cuanto por el espíritu democrático de los directores del periódico, que en ese entonces estaban semi-radicalizados a consecuencia del golpeo patronal de los propietarios de “Publicaciones Ahora”.
Estoy consciente de que no hago poesía. Sería más correcto darle a mi obra el nombre de versificación. Con todo lo que me ha interesado es la efectividad de un mensaje político. Y para lograr la efectividad de un mensaje nada como la versificación. Por algo los publicistas tienen plagada la radio con anuncios realizados con métrica y rima.
La presente colección no es cronológica, luego de haber comprobado cuáles son los versos que más han gustado a los lectores de “EL PUEBLO SE QUEJA EN VERSO”.
Se ha dividido en tres secciones intentando una clasificación de acuerdo a los temas versificados. No puedo concluir esta pequeña introducción, sin agradecer a todos los trabajadores de “La Noticia” dentro de los cuales destaco a los amigos Radhamés Gómez y Victor Grimaldi.
El agradecimiento inevitable para IMPRESORES ASOCIADOS, por escoger mis versos para iniciar su campaña de publicaciones.

NARCISAZO



lunes, 22 de octubre de 2018

Música y baile en Santo Domingo, Rodríguez Demorizi, pdf, descarga gratis




Música y baile en Santo Domingo en muchos aspectos sostiene o abre surcos sobre tesis y criterios que se relacionan con algunos géneros de la demótica nacional. Capítulo por capítulo rebosa lo autóctono, y con ello una admirable sencillez del mensaje que estructura el panorama caprichoso y discutido, a veces, de la musicalidad de la República Dominicana. Hemos llegado a hojear este libro con íntima fruición, nacida en el convencimiento de que sus páginas encierran la gracia de una efusiva sinceridad, jaloneando todas las facetas que conforman la obra misma. Es tan variado y realista su plan y trae tras sí tanta dominicanidad que ha de formar importantísima entre aquellos estudios considerados como necesarios e indispensables para el análisis de la música de América.
Rodríguez Demorizi trae una armazón distinta y quizás porque aclara no ser musicógrafo, o sea, escritor sobre música, es lo que más nos intriga en sus exposiciones. Pero, ¿qué podrían decir aquellos que lo son si hojeando estas páginas abundantes en episodios, datos históricos, relatos e incidencias se tiene de presente una sensible amalgama de bellísimas recuentos sobre un tema apasionante como lo es la música y el baile de nuestro Santo Domingo…?
Por Enrique de Marchela Dufardc.
Santo Domingo,
Mayo de 1971.


viernes, 19 de octubre de 2018

La Mujeres de la Independencia, de Vetilio Alfau Durán, pdf, descarga gratis


La obra Mujeres de la Independencia, de Vetilio Alfau Durán (1909-1985), constituye una valiosa muestra de reconstrucción de la participación femenina dominicana en la primera mitad del siglo XIX.
El presente libro apareció originalmente por entrega en los Cuadernos Dominicanos de Cultura, entre marzo de 1945 y febrero de 1946. Luego fue recogido en una separata (Imprenta La Opinión, Ciudad Trujillo, 1945), y, por último, se le hizo una segunda edición en el fondo editorial de la Librería La Trinitaria (1999).
Alfau Durán, con agudo criterio histórico, pudo rastrear, en los archivos y otros fondos documentales, las huellas de las mujeres que alentaron, no con su participación como digigentes políticos, sino con su actuación anónima, la búsqueda de nuestra nacionalidad. Así, reconstruyó poco a poco la historia cotidiana y las acciones humanas; biografiando a catorce de las dominicanas más sobresalientes que, desde mediados del siglo XIX y hasta principios del XX, participaron en el procesos de emancipación nacional. Desde el significado hecho de confeccionar nuestra primera bandera hasta fabricar pólvora y municiones, cada una de ellas sacrificó parte de sus deberes familiares, sus casas y sus vidas para dar su apoyo a la causa independentista. Además, contribuyeron, con su entrega y sacrificio, al crecimiento de la familiaridad y del ideario nacionalista entre próceres.
El autor reseñó los datos biográficos de figuras como: Micaela de Rivera, Manuela Díez y Jiménez, Josefa Pérez de la Paz, Baltasara de los Reyes, Ana Valverde, Filomena Gómez y Rosa Montás, entre otras.
La presente publicación nos muestra, de una forma más clara, el papel que desempeñó cada una de estas mujeres, las cuales ayudaron de manera anónima a forjar el proceso de nuestra Independencia Nacional.
Para el año 2007 el Archivo General de la Nación, en colaboración con la Secretaría de Estado de la Mujer y el Instituto Postal Dominicano, realizó una exposición titulada Mujeres de la Independencia, representada por 14 paneles, cuya dimensión era de 44x50. Y en el 2009, elaboró el calendario Mujeres dominicanas que incluye ilustraciones y una breve historia de doce mujeres que, de una u otra forma, dieron su aporte al desarrollo de nuestra nacionalidad.
Nuestro objetivo con esta segunda entrega de Cuaderno Populares es que esta sea difundida de manera gratuita entre las nuevas generaciones y que sirva de apoyo para la enseñanza en las aulas. Por ello, esta edición se ha enriquecido con las imágenes de as figuras biografiadas; ha quedado sin incluir la imagen de Rosa Bastardo de Guillermo, debido a que no fue posible encontrar foto de la misma.


JACQUELINE DEL C. ABAD BLANCO





miércoles, 17 de octubre de 2018

El Rey clinejas, Manuel Rueda, pdf, descarga gratis


Con el Rey Clinejas pretendo acercarme a lo que considero una necesidad de nuestra escena: a la creación de un auténtico teatro popular dominicano; o sea, a un teatro que plasme una acción extraída de las entrañas mismas del pueblo y que de una u otra manera establezca contactos con nuestro carácter, mitos y realidades.
Lejos estaría esto de inscribirse en los postulados del costumbrismo, siempre atentos a lo nimio, al inventario intrascendente, a lo que se limita a una sola región, a un solo momento histórico y a una sola clase, como consecuencia de la moda o de los azares historicistas.
El teatro popular será entonces reflejo de lo que le acontece a todo un pueblo enlas raíces mismas de su evolución. De esta manera cabrán en él tanto las acciones legendarias como las que caracterizan un acontecer inmediato, y cuyos medios fluctúan entre la sátira (exorcismo de los males a través
de la risa) y el desgarramiento de un testimonio colectivo. Sin embargo, no debe confundirse la ex-
presión popular con lo sórdido. La mugre, (podemos asegurar que la pobreza puede ser extremadamente limpia) la abyección, las imágenes de la fealdad que circulan como clisés de las clases desamparadas, no tipifican a un pueblo sino en sus peores crisis y caídas, cuando ya ha perdido la noción de su dignidad y, por ello, de la majestad de su procedencia.
Así mismo, el confundir teatro pobre con teatro harapiento es error que adultera la comprensión de lo que representa el pueblo, a la vez que destruye el alcance social y humano de lo escénico.
Cuando se trabaja en género tan apasionante debe también pensarse, (y me refiero aquí mas bien al teatro escolar, a los tablados que arman las compañías trashumantes y a los sitios donde se improvisa una representación) en la misión educativa del teatro, que ofrece a un conjunto de individuos la posibilidad de conocer, examinar y comprender los problemas que lo afectan, extrayendo de ello valiosas consecuencias, no importa lo problemáticas que puedan ser las conclusiones.
Por de pronto, para alcanzar tales fines sabemos que las líneas argumentales deben ser claras y precisas, lo mismo -que los diálogos; los personajes poseerán una humanidad reconocible y expresarán ideas que no necesiten aclaraciones adicionales para su asimilación. Los refinados matices sicológicos son, de hecho, obstáculo para las concepciones primarias de la vida que encuentra sus acentos convincentes y monumentales en la epopeya, más que en el drama o la tragedia.
Comprendemos entonces que estamos avocados a una exigencia de inmediatez, a una codificación de las expresiones directas, eludiendo en lo posible un trasfondo vago de alusiones y medias tintas.
No quiere decir esto que la visión de lo popular entrañe conceptos acartonados ni especímenes de una sola pieza. Más bien se trata aquí de las excelencias de la síntesis, de las complejidades de lo simple. En este género teatral reducir un carácter a sus mecanismos fundamentales no implica pobre
za, sino potenciar al máximo las cualidades explosivas de unos cuantos ingredientes que prefiguran la totalidad.
Si quisiéramos entonces señalar algunas exigencias de . ese teatro que proviniendo del pueblo debe volver a él enriquecido, tendría más que referirnos a la fuerza y relieve de las situaciones, a la economía de los ingredientes, al atractivo de la fábula (un argumento debe poderse contar de la misma manera que se silba una melodía) y a la utilidad y trascendencia social de sus ideas.
Claro que no todos estaremos en condiciones de afrontar un reto semejante. Bretch lo ha logrado en Madre Coraje y en otros de sus títulos, a pesar del tecnicismo propio del consumado hombre de teatro que fue y del que hacen gala todas sus obras. En ellas la complejidad e intelectualismo pueden restarle aceptación a nivel popular, a pesar del profundo contenido político que poseen y tal
vez por esa misma causa.
Partiendo de estos requisitos básicos podemos encontrar un auténtico teatro popular en los Pasos de Lope de Rueda y en los Entremeses de Cervantes; en la Numancia, de este último autor, grandioso fresco del valor y decisión de una raza; en Fuenteovejuna, El Caballero de Olmedo y el Peribéñez,
de Lope de Vega; en el Don Juan de Zorrilla, más que en el de Tirso de Molina, que le aventaja en calidad; en algunos elementos de Valle Inclán, o de Don Cristóbal (aunque éste cae dentro del género de las marionetas) de García Lorca. Como se verá, limito mis referencias a los ejemplos mayores de nuestro idioma. Estas consideraciones, que he traído a colación a causa del modesto intento de mi pieza, no significan presunción, sino que quieren ofrecer un incentivo a todos los que se ocupan del teatro en nuestro país, para que profundicen en un género de tanta trascendencia para el momento histórico que nos toca vivir, que es de concientización y rescate de los valores tradicionales. Así, el hecho de que ahora publique esta pieza breve, parte no sólo de mi propósito de descarganme de todo un material inédito que me abruma y que ha sido almacenado durante largos intervalos de actividad creadora, sino de mi interés por alentar un auténtico arte popular dominicano, no populachero, ni comercial, ni oropelesco, ni panfletario, sino un teatro sano y vigoroso, expresián fidedigna de nuestros anhelos y experiencias. Los personajes de El Rey Clinejas me fueron traídos por la realidad. Han vivido conmigo desde mi infancia y han encarnado, para mí, las luchas del hombre entre el mito (otra forma de religiosidad) y sus consecuencias; del hombre que siempre; o se mueve entre dos edades o épocas contradictorias que debe superar aún a costa del sufrimiento suyo y del ajeno. Los dos mendigos (el Rey Clinejas y el Cojo) representan dos polos antágónicos de una misma verdad que casi serán imposibles de conciliarse a lo largo de una vida. Son los personajes básicos, entre los que se mueven los niños en ese momento crucial de sus metamorfosis, cuando al misterio de la niñez va a oponerse la revelación de la adolescencia. Dice Eluard, en verso iluminado, que vivimos olvidando nuestras metamorfosis; o lo que es lo mismo: vivimos olvidando nuestras muertes sucesivas. Mi pieza glosa dos de esas muertes, la que enfrentan los niños en su crecimiento y la que asume el Rey Clinejas cuando, tras aferrarse a 1a ilusión, su mundo se derrumba. Después de tan desgarradora experiencia deberá encontrar nuevo terreno en qué afirmarse, crear nuevas trampas para justificar las excelencias de sus vuelos imaginativos, ya que un brusco descendimiento a la realidad, para mantenerse en ella, supondría la locura. Los demás personajes responden a necesidades de equilibrio; son los soportes sobre los que descansa la acción y el complemento natural de ese ambiente en que el pueblo se haya inmerso. El Capitán representa un concepto de la autoridad y de las leyes muy común en un país de caudillos y dictadores como es el nuestro; María tipifica a la hembra astuta, maestra en el arte de seducir; el joven Sargento, en cambio, es tul ideal de comprensión y de solidaridad humanas. He aquí los propósitos de una obra que fue escrita inmediatamente después de Vacaciones en el Cielo y que pudo beneficiarse de ella en cuanto a la disposición de las situaciones y los diálogos. Son dos obras criticas de nuestro mundo, aunque El Rey Clineja apunta, como ya he dicho, hacia las esencias más libres y primitivas del Folklore.
Manuel Rueda



lunes, 15 de octubre de 2018

Enriquillo, Manuel de Jesús Galván, pdf, descarga gratis


New York, septiembre 1894

Sr. Manuel de J. Galván.

Señor y amigo: Acabo en este momento de leer su “Enriquillo”. No supe decirle adiós desde que trabé con él conocimiento, y quedamos tan amigos, que se lo he de ir presentando a todo el mundo, para que me lo alaben y protejan, como si fuese cosa mía, lo cual es, por ser, como será en cuanto se le conozca, cosa de toda nuestra América.
Pienso publicar los méritos del libro: pero no aguardo a esto para decir a Vd. cuánto gozo he tenido con su lectura. Leyenda histórica no es eso; sino novísima y encantadora manera de escribir nuestra historia americana. En el lenguaje ¡qué castidad, prudencia y donosura! En las observaciones que esmaltan, como diamantes negros una sortija de oro, la narración amena, ¡qué dolorosa ciencia, aprendida, bien se ve, en continuados pesares! En la presentación de los caracteres ¡qué maestría, gradación, justeza, acabamiento! ¿Cómo ha hecho Vd. para reunir en un solo libro novela, poema e historia?

No haga Vd. otra cosa, luego que concluya su tratado, que escribir cuentos como éste, en que las excelencias son tantas como las palabras, la trascendencia igual a la armonía, y la moderación comparable solo a la extrema belleza, y causa en mucho de ella. ¡Qué Enriquillo, que parece un jesús! ¿Qué Mencía, casada más perfecta que la de frey Luis! Y en todo ¡qué poder y hermosura! ¡qué transparencia en las escenas! ¡qué arte en todo el conjunto, que baja al idilio cuando es menester , y se levanta luego sin esfuerzo, y como a esfera natural, a la tragedia y la epopeya! Acaso sea esa la manera de escribir el poema americano.
Muy contento de haber hecho el conocimiento de Vd., que con prenda de tan señalada valía ha enriquecido nuestras letras le saluda y queda a su servicio.

Su estimado y atento amigo

José Martí



domingo, 14 de octubre de 2018

Revista CriticArte No 13. Versión digital, diciembre, 2012. pdf, descarga gratis


La palabra revela lo que pensamos y lo que sentimos. Por ella podemos comunicar inumerables registros de nuestro ser más profundo. Sin embargo, o  siempre conseguimos expresar con claridad meridiana nuestros pensamientos y emociones. La literatura, con sus diversos géneros, facilita, de alguna manera canalizar todo lo que hay de humano en nosotros. Los antiguos griegos fueron capaces de legar obras imperecederas porque ellos buscaban la verdad y no sólo el ornamento como hicieron, en general, los romanos. Para que hoy emerjan obras que perduren en el tiempo, pienso, hay que cultivar la palabra sincera, la palabra que brota de la vida, de la verdad que sale al encuentro de quien la busca, de la palabra que inventa nuevos “macondos” de nuestras conciencias. La palabra poética nos descubre al hombre en lo que es y puede ser.

Fuente: Editorial de la Revista CriticArte No 13. Versión digital, diciembre, 2012.
CONSEJO DE REDACCIÓN:
Fausto Leonardo Henríquez, Editor.
José Acosta, poeta y narrador.
Karla Palacios, Periodista.
Ana Isabel Mercado, historiadora del arte.
Luis Martín Gómez, periodista y narrador.
José H. Bográn, narrador.
Altagracia Pérez, periodista y narradora.

SUMARIO
1-Emilia Pereyra, por Luis Martín Gómez---- 4

2-Juan Larrea y el destino de América, por Graciela Maturo-- 7

3-El Oro de los Tigres & La Rosa Profunda, por FaustoLH--- 18

4-Gemidos del ciervo herido, por Manuel J. Ramos Ortega, ---22

La brasa en los labios y el regreso a la herida, una lectura de
Gemidos del ciervo herido, por Rafael Hernández Fernández--- 28

5-Jaime Siles presenta “Gemidos del ciervo herido”, en la UCV-- 33

6-Tres calillas sobre la encarnadura mística, por Juan M. Domínguez-- 36

7-Veinte minutos, por José Acosta-- 39

8-La persistencia de la locura, por Giovanni Rodríguez-- 42

9-Altagracia Pérez Almánzar, imaginación y creatividad en prosa poesía-- 46

10-Por amor al arte, “sacarle punta a todo”, por Ana Isabel Mercado-- 55

11-Comentarios a las obras del poeta Teodoro Rubio-- 63

12-Fotografía, por Ana Poza--63

jueves, 11 de octubre de 2018

El Montero, Pedro Francisco Bonó,pdf, descarga gratis


El Montero refleja las costumbres propias de nuestra nación, de lo que somos verdaderamente y aparte describe muchas cosas de nuestra país. También puedo decir que esta obra me intereso por ser la primera novela escrita por un dominicano tan ilustre y magnifico como lo es Pedro Francisco Bonó. En este trabajo que he realizado veremos los puntos más sobresalientes que enmarcan esta novela de costumbres y como esta muestra diferentes puntos importantes de nuestra cultura y para esto lo realizare de la siguiente manera: para entenderla debemos conocer el contexto, tanto histórico como literario; después una breve biografía del autor y sus principales escritos y luego pasaré al análisis de la novela, en la cual veremos la situación inicial, el nudo y el desenlace, luego una descripción de los personajes y finalmente mi opinión personal.
El costumbrismo literario' es la aplicación del movimiento artístico conocido como costumbrismo a las obras literarias. El costumbrismo literario consiste en reflejar los usos y costumbres sociales sin analizarlos ni interpretarlos, ya que de ese modo se entraría en el realismo literario, con el que se halla directamente relacionado. Así, se limita a la descripción, casi pictórica, de lo más externo de la vida cotidiana. Por lo general se da en prosa más que en verso, lo cual no quiere decir que sea privativo; el género teatral ha dado grandes obras costumbristas.
Dentro de obras de mayor calado y de diferentes estilos se da el incluir cuadros costumbristas a lo largo de toda la historia de la literatura y no sólo en el siglo XIX, cuando tuvo su apogeo este tipo de literatura, especialmente en la literatura española. "Tendencia o género literario que se caracteriza por el retrato e interpretación de las costumbres y tipos del País”. La descripción que resulta es conocida como "cuadro de costumbres" si retrata una escena típica, o "artículo de costumbres" si describe con tono humorístico y satírico algún aspecto de la vida.".


La novela costumbrista tuvo numerosos escritores. En parte, la novela costumbrista debe considerarse como la hermana mayor del cuadro de costumbres, que tanta difusión alcanza en la época. Aunque en realidad lo que hacía por lo común la novela costumbrista era disponer como fondo una sucesión de escenas populares, de acentuado color local, a las cuales estaba íntimamente ligada la trama de la obra.
A su vez, conviene declarar que ciertos contactos entre la novela social y la novela costumbrista se rompen al considerar que la segunda acentúa en particular lo local, lo pintoresco que trata de justificarse precisamente por eso, en su carácter propio, distintivo, fuera de alegatos o choques de capas sociales.
La novela costumbrista tuvo especial resonancia en algunos países. Así, en México o en Colombia y en nuestro caso La República Dominicana con Pedro Francisco Bonó como su máximo representante con su novela “El Montero”,donde el costumbrismo penetra también en el campo de otras novelas, no específicamente costumbristas. Por ejemplo, es notorio el peso que elementos de esta naturaleza tienen en una novela sentimental como María, de Jorge Isaacs. Es evidente que el costumbrismo no se superpone aquí al eje fundamental de relato, pero es indudable también que—aun sin fusionarse—lo sentimos (y evocamos) como un elemento imprescindible del relato: fondo vivo y --¿y por qué no?-- tema secundario que sirve a menudo de necesaria, aquíetadora alternancia a la historia sentimental. También, punto de referencia, ámbito de hombre y circunstancia en que la novela nace.
En general, el costumbrismo suele hallarse como ingrediente en gran parte de las novelas hispanoamericanas de todo tipo, de la misma manera que suele hallarse el paisaje americano. Así como a veces recurrían a épocas y tierras lejanas, en ansías de evasión, otras veces gustaban de lo cercano y cotidiano, que—entonces, sobre todo—despuntaba primicias inéditas.

Era esta también una manera de ganar lectores y aun de dar "sello" americano a las novelas. Por una parte, realidad conocida (para el lector de estas tierras), y, por otra, diferenciación frente a obras más famosas que venían del otro lado del Atlántico. Naturalmente, resultaba común que la obra costumbrista americana, en su afán de reflejar de la manera más fiel posible una realidad, abundara en localismos. De ahí también las notas y explicaciones en textos que aspiran a ganar lectores lejanos.
Obras publicadas

• El Montero (1856)
• Apuntes para los Cuatros Ministerios de la República (1857)
• Apuntes sobre las Clases Trabajadoras Dominicana (1881)
• Epistolario 
• Ensayos Sociohistóricos
• Actuación Pública 
Ésta novela es considerada como la primera novela dominicana que apareció publicada por primera vez en París, en el periódico español El Correo de Ultramar. El Montero fue considerada por el autor en 1880, haciendo escopio de su humildad, como una “Obrita relegada y olvidada con los papeles viejos en que están incorporadas” y publicada cuando “Tenia por compañera a la pobreza” y le faltaba más instrucción clásica.

Fuente. Jhoan M. Valenzuela, http://lalechuzapensante.blogspot.com








miércoles, 10 de octubre de 2018

Obra poética, José Joaquín Pérez, pdf descarga gratis




BIOGRAFIA

En la ciudad de Santo Domingo, el 27 de abril de 1845. nació José Joaquín Pérez, primogénito del matrimonio de Benito Alejandro Pérez Fernández, abogado y notario, y Josera Matos Sepúlveda. Apenas poco más de un año tenía de constituida la República Dominicana, a cuyo nacimiento había contribuido su padre, asistiendo al baluarte de El Conde la noche del 27 de febrero enel 1844.
Completó su educación bajo el rectorado del Pbro. Fernando Arturo de Meriño, en el Seminario de Santo Domingo, instituto de enseñanza a que concurría entonces la juventud dominicana.
Adscrito desde su primera juventud a las corrientes políticas de carácter liberal, es de los que en 1868, al instaurarse el llamado Gobierno de los Seis Años del Presidente Buenaventura Báez, se v« obligado a abandonar el país, dando comienzo a su destierro en Venezuela hasta 1874.

Militó a su regreso en el denominado Partido Azul. Durante su vida pública fue investido de las funciones de suplente de diputado, miembro de la Asamblea Constituyente de 1874,
Magistrado de la Suprema Corte de Justicia y finalmente en el gobierno de su amigo y ex-condiscípulo, el república Francisco Gregario Billíní, en 1884, fue llamado a desempeñar la Secretaría de Estado de Justicia e Instrucción Pública. En el ejercicio de estas últimas funciones prohijó el plan de los maestros ambulantes e impulsó la implantación de la reforma educativa de
1910.
.
Alejado definitivamente de la vida pública, después de la caída del gobierno de Billini, permaneció hasta el fin de su vida dedicado a su profesión de abogado y notario público, así como al cultivo de las letras, en especial de la poesía, lo que había hecho desde su niñez. La muerte puso fin a sus días en Santo Domingo, su ciudad natal, el 6 de abril de 1900. Sus restos reposan en el antiguo
cementerio de la ciudad Obra literaria.

Favorecido por innata vocación poética, escribió versos desde sus primeros años. Se conservan poesías suyas compuestas a los doce años. En 1861, antes de cumplir los dieciséis años, adquirió notoriedad al improvisar un soneto de protesta contra la anexión de la República Dominicana a España. Versos de la adolescencia y primera juventud, inéditos en su mayor parte, permanecen manuscritos.
Los años de destierro en Venezuela dan origen a las poesías de proscripción entre las cuales sobresale La Vuelta al Hogar escrita con motivo del regreso al país en 1874. En ese mismo año aparecieron poesías suyas en la Lira de Quisqueya la más antigua de las antologías poéticas domini-
canas. En 1877 publica el tomo de Fantasías Indígenas que fue el primer libro de versos de un solo autor editado en la República Dominicana. En 1882 da a conocer en folleto La Industria Agrícola
compuesta con motivo de haber comenzado a operar la moderna industria azucarera dominicana.

OBRA POETICA

El resto de su producción poética, constante desde 1861, vió la luz pública en periódicos y revistas.
En prosa escribió la novela corta Flor de Palma o La Fugitiva de Borinquen, incluída en Fantasías Indígenas, así como cuentos, leyendas, cuadros de costumbres y crítica literaria,
utilizando en los últimos años el seudónimo de Flor de Palma. Suyos fueron los prólogos de Iguaníona, de Javier Ángulo Gurídí y de la primera edición del Enriquillo de Galván.
En 1928, en cumplimiento de un acuerdo de la sociedad cultural La Republicana, de la cual fue Presidente durante muchos años, la mayor parte de su obra poética publicada fue recogida en un volumen bajo el título de la Lira de José Joaquín Pérez.
Abundante fue también su labor periodística. Dirigió El Porvenir, de Puerto Plata y El Nacional, de Santo Domingo, desde cuyas columnas llevó al cabo campañas civilistas. Fundó en 1883, en unión del Dr. Guillermo de la Fuente, la Revista Científica, Literaria y de Conocimientos Utiles, la segunda que existió en el país. Colaboró principalmente en Letras y Ciencias. Los Lunes del Listín, Revista Ilustrada y El Album del Hogar.



lunes, 8 de octubre de 2018

Estampa dominicana, Mario Emilio Pérez, pdf, descarga gratis






Esencialmente, Mario Emilio Pérez escribe con la vida. Con la vida y con su vida. Y es que no hay otra manera de hacer. literatura, salvo los muy contados casos de misticismo. 
Lo personal encuentra su verdadera y grande importancia cuando coincide con lo personal de mucha otra gente o cuando se convierte en interpretación y versión de ese personal colectivo. Quizá vivir en una casa de dos pisos, en San Miguel, 'permitió al normalista, estudiante de derecho, aficionado a la literatura y periodista profesional, una visión pormenorizada y al mismo tiempo amplia de la vida barrial.
Desde el balcón de la Restauración, Mario Emilio Pérez observó a la gente. y debe haber sido, variando en cada caso, risueño espectador, forzoso protagonista o simple parte de lo que son hoy sus Estampas. A todos nos ha ocurrido pero pasa aquí como con el huevo de Colón o con el Cristo de natí.
Mario Emilio Pérez rompió una punta al primero y vió desde arriba al segundo. A eso se llama, también, talento.
Desde una época que se remonta al Oriente del periodismo nacional, los reporteros han llenado muchas cuartillas con la descripción de personas y lugares pintorescos de los diferentes pueblos del país.
Hasta Mario Emilio fue, sin,embargo -por su calidad y por su constancia-, el periodismo no había hecho un aporte tan valioso al estudio del ser, del espíritu, de la idiosincrasia dominicanos.
Dentro de no muchos años, Las Estampas serán un libro de eonsulta para antropólogos y sociólogos, para historiadores, literatos y todo aquel que, por una u otra razón, se interese en buscar pistas para llegar a lo que es el corazón de la cultura nacional.
Ahí está la gran aportación de Mario Emilio Pérez, Esta obra deja inaugurada una suerte de antropología cultural domestica, de barrio, de ciudad, cuya trascendencia empieza ya anotarse porque empezó a sentirse, como necesidad, desde hace ya tiempo.
Esteban Montejo, negro cubano, cimarrón, debe contar hoy 111 años de edad. Vivía mansamente en un asilo de ancianos hasta que el etnólogo Miguel Barnet, de la misma nacionalidad, lo descubrió; vale decir, tropezó con ese pedazo
vivo de la historia de Cuba.
La "Biografía de un Cimarrón" es el relato del viejo Montejo, escuchado y transcrito por Barnet, Una contribución inestimable al estudio de la cubanidad.
Aquí, Cayo Báez o Antonio (Toñito) Fernández quizá tengan algo qué decir. Falta, sólo, quién les pregunte, aunque sea muy cómodo y usual, siempre, ubicar físicamente el hecho histórico, tener a mano un parte y cuatro cartas, e inventar el resto de acuerdo al interés personal o a la apreciación subjetiva.
El trabajo de Mario Emilio Pérez en Las Estampas es, más que todo, un llamado a buscar "en el seno del pueblo" -como repiten los políticos-, la causa ser-nacional que engendra invariablemente el efecto Historia.
Mientras, aquí está un puñado de indicios para que dominicanos conozcan mejor a sus connacionales y para que los connacionales conozcan mejor a dominicanos que, por ser capitaleños, "migueletes", de San Antón, San Lázaro o Villa Francisca, no dejan de compartir fundamentalmente idiosincrasia común con el resto de los criollos.
Juan José Ayuso
Santiago,
Primavera de 1971.

https://drive.google.com/file/d/1wv5Op2CPu2V53pP5CbCTNB1H7hRgobmo/view?usp=sharing