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Escritos: Revista Cultural

jueves, 11 de octubre de 2018

El Montero, Pedro Francisco Bonó,pdf, descarga gratis


El Montero refleja las costumbres propias de nuestra nación, de lo que somos verdaderamente y aparte describe muchas cosas de nuestra país. También puedo decir que esta obra me intereso por ser la primera novela escrita por un dominicano tan ilustre y magnifico como lo es Pedro Francisco Bonó. En este trabajo que he realizado veremos los puntos más sobresalientes que enmarcan esta novela de costumbres y como esta muestra diferentes puntos importantes de nuestra cultura y para esto lo realizare de la siguiente manera: para entenderla debemos conocer el contexto, tanto histórico como literario; después una breve biografía del autor y sus principales escritos y luego pasaré al análisis de la novela, en la cual veremos la situación inicial, el nudo y el desenlace, luego una descripción de los personajes y finalmente mi opinión personal.
El costumbrismo literario' es la aplicación del movimiento artístico conocido como costumbrismo a las obras literarias. El costumbrismo literario consiste en reflejar los usos y costumbres sociales sin analizarlos ni interpretarlos, ya que de ese modo se entraría en el realismo literario, con el que se halla directamente relacionado. Así, se limita a la descripción, casi pictórica, de lo más externo de la vida cotidiana. Por lo general se da en prosa más que en verso, lo cual no quiere decir que sea privativo; el género teatral ha dado grandes obras costumbristas.
Dentro de obras de mayor calado y de diferentes estilos se da el incluir cuadros costumbristas a lo largo de toda la historia de la literatura y no sólo en el siglo XIX, cuando tuvo su apogeo este tipo de literatura, especialmente en la literatura española. "Tendencia o género literario que se caracteriza por el retrato e interpretación de las costumbres y tipos del País”. La descripción que resulta es conocida como "cuadro de costumbres" si retrata una escena típica, o "artículo de costumbres" si describe con tono humorístico y satírico algún aspecto de la vida.".


La novela costumbrista tuvo numerosos escritores. En parte, la novela costumbrista debe considerarse como la hermana mayor del cuadro de costumbres, que tanta difusión alcanza en la época. Aunque en realidad lo que hacía por lo común la novela costumbrista era disponer como fondo una sucesión de escenas populares, de acentuado color local, a las cuales estaba íntimamente ligada la trama de la obra.
A su vez, conviene declarar que ciertos contactos entre la novela social y la novela costumbrista se rompen al considerar que la segunda acentúa en particular lo local, lo pintoresco que trata de justificarse precisamente por eso, en su carácter propio, distintivo, fuera de alegatos o choques de capas sociales.
La novela costumbrista tuvo especial resonancia en algunos países. Así, en México o en Colombia y en nuestro caso La República Dominicana con Pedro Francisco Bonó como su máximo representante con su novela “El Montero”,donde el costumbrismo penetra también en el campo de otras novelas, no específicamente costumbristas. Por ejemplo, es notorio el peso que elementos de esta naturaleza tienen en una novela sentimental como María, de Jorge Isaacs. Es evidente que el costumbrismo no se superpone aquí al eje fundamental de relato, pero es indudable también que—aun sin fusionarse—lo sentimos (y evocamos) como un elemento imprescindible del relato: fondo vivo y --¿y por qué no?-- tema secundario que sirve a menudo de necesaria, aquíetadora alternancia a la historia sentimental. También, punto de referencia, ámbito de hombre y circunstancia en que la novela nace.
En general, el costumbrismo suele hallarse como ingrediente en gran parte de las novelas hispanoamericanas de todo tipo, de la misma manera que suele hallarse el paisaje americano. Así como a veces recurrían a épocas y tierras lejanas, en ansías de evasión, otras veces gustaban de lo cercano y cotidiano, que—entonces, sobre todo—despuntaba primicias inéditas.

Era esta también una manera de ganar lectores y aun de dar "sello" americano a las novelas. Por una parte, realidad conocida (para el lector de estas tierras), y, por otra, diferenciación frente a obras más famosas que venían del otro lado del Atlántico. Naturalmente, resultaba común que la obra costumbrista americana, en su afán de reflejar de la manera más fiel posible una realidad, abundara en localismos. De ahí también las notas y explicaciones en textos que aspiran a ganar lectores lejanos.
Obras publicadas

• El Montero (1856)
• Apuntes para los Cuatros Ministerios de la República (1857)
• Apuntes sobre las Clases Trabajadoras Dominicana (1881)
• Epistolario 
• Ensayos Sociohistóricos
• Actuación Pública 
Ésta novela es considerada como la primera novela dominicana que apareció publicada por primera vez en París, en el periódico español El Correo de Ultramar. El Montero fue considerada por el autor en 1880, haciendo escopio de su humildad, como una “Obrita relegada y olvidada con los papeles viejos en que están incorporadas” y publicada cuando “Tenia por compañera a la pobreza” y le faltaba más instrucción clásica.

Fuente. Jhoan M. Valenzuela, http://lalechuzapensante.blogspot.com








miércoles, 10 de octubre de 2018

Obra poética, José Joaquín Pérez, pdf descarga gratis




BIOGRAFIA

En la ciudad de Santo Domingo, el 27 de abril de 1845. nació José Joaquín Pérez, primogénito del matrimonio de Benito Alejandro Pérez Fernández, abogado y notario, y Josera Matos Sepúlveda. Apenas poco más de un año tenía de constituida la República Dominicana, a cuyo nacimiento había contribuido su padre, asistiendo al baluarte de El Conde la noche del 27 de febrero enel 1844.
Completó su educación bajo el rectorado del Pbro. Fernando Arturo de Meriño, en el Seminario de Santo Domingo, instituto de enseñanza a que concurría entonces la juventud dominicana.
Adscrito desde su primera juventud a las corrientes políticas de carácter liberal, es de los que en 1868, al instaurarse el llamado Gobierno de los Seis Años del Presidente Buenaventura Báez, se v« obligado a abandonar el país, dando comienzo a su destierro en Venezuela hasta 1874.

Militó a su regreso en el denominado Partido Azul. Durante su vida pública fue investido de las funciones de suplente de diputado, miembro de la Asamblea Constituyente de 1874,
Magistrado de la Suprema Corte de Justicia y finalmente en el gobierno de su amigo y ex-condiscípulo, el república Francisco Gregario Billíní, en 1884, fue llamado a desempeñar la Secretaría de Estado de Justicia e Instrucción Pública. En el ejercicio de estas últimas funciones prohijó el plan de los maestros ambulantes e impulsó la implantación de la reforma educativa de
1910.
.
Alejado definitivamente de la vida pública, después de la caída del gobierno de Billini, permaneció hasta el fin de su vida dedicado a su profesión de abogado y notario público, así como al cultivo de las letras, en especial de la poesía, lo que había hecho desde su niñez. La muerte puso fin a sus días en Santo Domingo, su ciudad natal, el 6 de abril de 1900. Sus restos reposan en el antiguo
cementerio de la ciudad Obra literaria.

Favorecido por innata vocación poética, escribió versos desde sus primeros años. Se conservan poesías suyas compuestas a los doce años. En 1861, antes de cumplir los dieciséis años, adquirió notoriedad al improvisar un soneto de protesta contra la anexión de la República Dominicana a España. Versos de la adolescencia y primera juventud, inéditos en su mayor parte, permanecen manuscritos.
Los años de destierro en Venezuela dan origen a las poesías de proscripción entre las cuales sobresale La Vuelta al Hogar escrita con motivo del regreso al país en 1874. En ese mismo año aparecieron poesías suyas en la Lira de Quisqueya la más antigua de las antologías poéticas domini-
canas. En 1877 publica el tomo de Fantasías Indígenas que fue el primer libro de versos de un solo autor editado en la República Dominicana. En 1882 da a conocer en folleto La Industria Agrícola
compuesta con motivo de haber comenzado a operar la moderna industria azucarera dominicana.

OBRA POETICA

El resto de su producción poética, constante desde 1861, vió la luz pública en periódicos y revistas.
En prosa escribió la novela corta Flor de Palma o La Fugitiva de Borinquen, incluída en Fantasías Indígenas, así como cuentos, leyendas, cuadros de costumbres y crítica literaria,
utilizando en los últimos años el seudónimo de Flor de Palma. Suyos fueron los prólogos de Iguaníona, de Javier Ángulo Gurídí y de la primera edición del Enriquillo de Galván.
En 1928, en cumplimiento de un acuerdo de la sociedad cultural La Republicana, de la cual fue Presidente durante muchos años, la mayor parte de su obra poética publicada fue recogida en un volumen bajo el título de la Lira de José Joaquín Pérez.
Abundante fue también su labor periodística. Dirigió El Porvenir, de Puerto Plata y El Nacional, de Santo Domingo, desde cuyas columnas llevó al cabo campañas civilistas. Fundó en 1883, en unión del Dr. Guillermo de la Fuente, la Revista Científica, Literaria y de Conocimientos Utiles, la segunda que existió en el país. Colaboró principalmente en Letras y Ciencias. Los Lunes del Listín, Revista Ilustrada y El Album del Hogar.



lunes, 8 de octubre de 2018

Estampa dominicana, Mario Emilio Pérez, pdf, descarga gratis






Esencialmente, Mario Emilio Pérez escribe con la vida. Con la vida y con su vida. Y es que no hay otra manera de hacer. literatura, salvo los muy contados casos de misticismo. 
Lo personal encuentra su verdadera y grande importancia cuando coincide con lo personal de mucha otra gente o cuando se convierte en interpretación y versión de ese personal colectivo. Quizá vivir en una casa de dos pisos, en San Miguel, 'permitió al normalista, estudiante de derecho, aficionado a la literatura y periodista profesional, una visión pormenorizada y al mismo tiempo amplia de la vida barrial.
Desde el balcón de la Restauración, Mario Emilio Pérez observó a la gente. y debe haber sido, variando en cada caso, risueño espectador, forzoso protagonista o simple parte de lo que son hoy sus Estampas. A todos nos ha ocurrido pero pasa aquí como con el huevo de Colón o con el Cristo de natí.
Mario Emilio Pérez rompió una punta al primero y vió desde arriba al segundo. A eso se llama, también, talento.
Desde una época que se remonta al Oriente del periodismo nacional, los reporteros han llenado muchas cuartillas con la descripción de personas y lugares pintorescos de los diferentes pueblos del país.
Hasta Mario Emilio fue, sin,embargo -por su calidad y por su constancia-, el periodismo no había hecho un aporte tan valioso al estudio del ser, del espíritu, de la idiosincrasia dominicanos.
Dentro de no muchos años, Las Estampas serán un libro de eonsulta para antropólogos y sociólogos, para historiadores, literatos y todo aquel que, por una u otra razón, se interese en buscar pistas para llegar a lo que es el corazón de la cultura nacional.
Ahí está la gran aportación de Mario Emilio Pérez, Esta obra deja inaugurada una suerte de antropología cultural domestica, de barrio, de ciudad, cuya trascendencia empieza ya anotarse porque empezó a sentirse, como necesidad, desde hace ya tiempo.
Esteban Montejo, negro cubano, cimarrón, debe contar hoy 111 años de edad. Vivía mansamente en un asilo de ancianos hasta que el etnólogo Miguel Barnet, de la misma nacionalidad, lo descubrió; vale decir, tropezó con ese pedazo
vivo de la historia de Cuba.
La "Biografía de un Cimarrón" es el relato del viejo Montejo, escuchado y transcrito por Barnet, Una contribución inestimable al estudio de la cubanidad.
Aquí, Cayo Báez o Antonio (Toñito) Fernández quizá tengan algo qué decir. Falta, sólo, quién les pregunte, aunque sea muy cómodo y usual, siempre, ubicar físicamente el hecho histórico, tener a mano un parte y cuatro cartas, e inventar el resto de acuerdo al interés personal o a la apreciación subjetiva.
El trabajo de Mario Emilio Pérez en Las Estampas es, más que todo, un llamado a buscar "en el seno del pueblo" -como repiten los políticos-, la causa ser-nacional que engendra invariablemente el efecto Historia.
Mientras, aquí está un puñado de indicios para que dominicanos conozcan mejor a sus connacionales y para que los connacionales conozcan mejor a dominicanos que, por ser capitaleños, "migueletes", de San Antón, San Lázaro o Villa Francisca, no dejan de compartir fundamentalmente idiosincrasia común con el resto de los criollos.
Juan José Ayuso
Santiago,
Primavera de 1971.

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