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Escritos: Revista Cultural

jueves, 27 de diciembre de 2018

La tierra está bramando - Hilma Contreras, pdf, descarga gratis


La Tierra está bramando, la autora se apropia de un itinerario de “viajes hacia adentro” como respuesta a la identidad aparentemente enmudecida del sujeto femenino, cuyos fragmentos discursivos trazan la metáfora de la huída, para escapar de un sistema político de dolor irreparable.
 
Este texto narrativo trata una realidad literal de confinamiento. Eugenia, en medio de monólogos confesionales, resquebraja para sí misma la soledad, el encasillamiento genérico, y un destino
ineludible, víctima de una agobiante dictadura.
Contreras a través de esta novela de amor, fisionada en un presente de incertidumbre, instaura desde el exilio de la utopía, un bildugsroman para recuperar palabra por palabra la autorrealización fallida, desenmascarando los escindidos territorios del silencio impuesto.
La historia que rodea la vida de la protagonista, obviamente, es la de muchas otras mujeres que no asimilaron a la sociedad dominante de su época ni las estructuras del poder patriarcal. Por tanto, su elección fue la angustia existencial y la rebeldía en medio de una fisura de la memoria o la “normalidad” represiva. Se ambienta en la época de la dictadura de Trujillo (1930-1961)

Fuente: Patxi z, Usario y miembros de Yahoo, Respuestas.


 HILMA CONTRERAS

Nació en San Francisco de Macorís el 8 de diciembre de 1913 y murió el 15 de enero de 2006. Hija de la Sra. Juana María Castillo y del Dr. Darío Contreras, primer cirujano dominicano especializado en ortopedia y precursor de esa especialidad en el país, por lo cual el principal hospital de traumatología lleva su nombre.

Fue la primera mujer en ganar el Premio Nacional de Literatura en el 2002, hasta ese momento otorgado solo a escritores varones. Nunca casó ni tuvo hijos. Su redescubrimiento literario se atribuye a Manuel Mora Serrano. Fue la primera mujer en hacer literatura con un marcado acento de género, en el cual destacaba las condiciones de sometimiento social, legal y afectivo de las mujeres. Alfabetizada en Paris, cursó allí estudios de las lenguas francesa e inglesa, de literatura y arqueología; aunque regresó en el 1933 al país, pasaba vacaciones en su pueblo natal y en Santiago, donde transcurrieron algunos años de su infancia.

En 1937 y alentada por Juan Bosch, comenzó a escribir cuentos que fueron publicados en diferentes diarios, especialmente en la Información, de Santiago. Publicó dos volúmenes de cuentos: 4 Cuentos (1953) No. 3 de la Colección La Isla Necesaria y El Ojo de Dios, Cuentos de la Clandestinidad (1962) Colección Baluarte, Ediciones Brigadas Dominicanas, y uno de ensayo: Doña Endrina de Calatayud (1952). Además, La Tierra esta Bramando (1986), novela corta.

Tiene inéditas: “Pueblo Chiquito” (Ficción y realidad), “La Carnada” (cuentos de relatos de ayer) y “De aquí y de Allá”, apuntes. Entre dos Silencios (1987), y Facetas de la Vida (1993) hecha por la autora del material que atesora sin ser recogido en libro, salvo, La Ventana, que apareció en 4 Cuentos. En el 1993 se publicó el libro Hilma Contreras: Una Vida en Imágenes, bajo la coordinación editorial de Ylonka Nacidit-Perdomo. Estos textos no se parecen a nada de lo producido hasta ahora en nuestra literatura.

Hilma Contreras es, realmente, una maestra del relato breve y una artífice del cuento psicológico. Imposible de encasillar en “ismos” o tendencias, su escritura es clara, tersa, su lenguaje moderno y sin embargo, sus cuentos hacen pensar y cautivan, no solo por la plasticidad lírica sin excesos, sino por su dominio de la técnica narrativa que va, desde la tensión dramática y el detalle trágico, hasta la sorpresa final que desconcierta o remansa lo narrado. Por su conocimiento del suspenso y su experiencia humana de la soledad, – en el libro Entre dos silencios – se pone de manifiesto la auténtica revelación de nuestra premier cuentista.
amás hay mas de dos o tres personajes en conflicto, como manda la buena tradición del género, y a pesar de sus vividuras y vivencias en Europa (reflejadas en costumbres como la del portero), la mayoría están ambientados aquí y en algunos casos (Ahora Seremos Felices) en la aldea, con sabrosos criollismos. Es, ante todo, una escritura urbana, no-solo por la limpieza de su léxico y el gran pudor con que trata escabrosos temas sexuales y describe intimidades, sino por la altura de su bien decir y por la economía de medios expresivos y, como dije, por la gran modernidad conseguida a través de su maestría narrativa.
Sueños que son auténticos delirios oníricos, frustraciones humanas, locuras, humillaciones, hermosos perdones, poemas de la soledad, pecados absurdos, de esos materiales están hechos estos cuentos de fuego y muerte, de abandono y tristeza, que, sin embargo, descansan en una simpatía por el ser humano y una visión del porque somos tan frágiles y de cómo la vida esta llena de pequeños olvidos y recuerdos.
Hilda Contreras, al encantarnos y cautivarnos en el libro Entre Dos Silencios, que yo hubiera titulado “Entre los Sueños”, nos deja, al final de su lectura, como quedamos muchas veces luego de una pesadilla: maravillados y consternados al saber que tanto lo onírico como lo real pertenecen al mismo territorio de nieblas: la existencia humana.

Fuente: Contreras, Hilma. Entre dos silencios. Santo Domingo : Taller, 1987.129 p.


https://drive.google.com/file/d/1WDaTo-ashynv7APhY2OMMmOcff_sgnUT/view?usp=sharing

domingo, 23 de diciembre de 2018

La cocina Dominicana - Ligia de Bornia


Acabo de recibir un libro sorprendente, apostillado por fina dedicatoria. No es una novela ni una amalgama de versos. Su titulo "La Cocina Dominicana", lo dice lodo concretamente. Confieso que el amable envío de esa obra me produjo cierta inquietud porque yo, gracias a Dios, no tengo aficiones, ni aptitudes de ama de casa y pertenezco a la vieja generación bohemia de los que no podían rendir frecuente culto, no por falta de ganas sino de dinero, a la prosaica, pero imperativa, necesidad de mantener el espíritu alimentando al estómago.

Por primera vez, la bibliografía dominicana señala la aparición de un libro excepcional, en el que todo es extraordinario, de tal suerte que sería difícil hallarle parangón a esta obra entre las de su género publicadas en cualquier Otro país del mundo. El volumen consta de 450 páginas o gran formato, primorosamente impreso y encuadernado en la Editora del Caribe y su autora, la señora Ligia de Bornia, dama distinguida de Santiago de los Caballeros, demuestra, además de su pleno conocimiento de las materias de que se trata en su libro, insospechadas virtudes tipográficas, puesto que nos dice que ella misma ha corregido y guiado su obra.

Cocinar es un Arte, nos recuerda Ligia de Barnia, en las "Palabras Preliminares" que sirven de prólogo, introito o prefacio a su extraordinario publicación. En efecto existe un Arte Culinario, como otro Poético, o Escultórico o Musical. Axioma triste es. Como anotamos al principio que resultaría imposible la vida humana sin la primera de dichas Aries, mientras que se puede subsistir. y hasta con mayor sosiego, sin que las demás pongan inquietudes y preocupaciones en nuestra alma.

Muchos libros de cocina se han publicado, y sabido es que los franceses marchan a la cabeza de esa literatura gastronómica que tiene acaso más adeptos que la simplemente espiritual. He hojeado algunos de tales obras, porque todo libro inspira, por lo menos curiosidad. Puedo decir; sin eufemismo, que jamás vi ninguno tan completo en ese orden, ni que abarque, coro tan singular acierto, ideas tan afines al tema central de la obra.

Ligia de Bornia, ha tenido la inteligencia, y la oportunidad de hacer que "La Cocina Dominicana", sea además de un recetario que asombra por su extensión unas cuatrocientas fórmulas un verdadero e interesante Tratado de Economía Doméstica y de Urbanidad Social. Explica y detalla. meticulosamente, todos los utensilios que se emplean en la cocina y cómo y de qué manera han de utilizarse. Dicta normas sobre el comportamiento que se ha de seguir en la mesa, en donde recordaremos que dice un refrán que se distinguen las personas educadas de las que no lo son. Hace también, una especificación del Valor Nutritivo" de los alimentos y de sus calorías y poder vitamínico. por lo que no hay error en decir que es, el de Ligia de Bornia, un libro con ribetes de ciencia médica.

De manera original, nos ofrece "La Cocina Dominicana" un "Balance en los Sabores", otro en el "Valor Nutritivo" y otro en los colores de los condimentos, y en su pasmosa amplitud abarca hasta el desarrollo del trabajo de las sirvientas, dentro de la corrección social. Sus recetas incluyen desde una variedad de "Cóteles" exquisitos, a los entremeses y las comidas, finalizando en un sabroso conjunto de postres variadísimos.

Para los que, mal informados, creyesen que la Cocina Dominicana, es de cortos recursos y casi se limita al sancocho, los fritos verdes y el arroz con habichuelas, el libro cuya reciente aparición comentamos es un sensacional descubrimiento. A través de sus bien presentadas página..., se da uno cuenta de que los conocimientos clásicos o típicos de este país, teniendo como punto comparativo Su población, son, proporcionalmente, más numerosos que en las demás naciones. Declaro en primer lugar, mi sorpresa, por este develamiento, y felicito a Ligia de Bornia por su inventiva gastronómica, puesto que muchas de tales recetas son creación suya.

"La Cocina Dominicana", merece, y debiera, servir de texto., en los Liceos femeninos de esta República que sabe conservar sus gloriosas tradiciones hogareñas.

Las mujeres cristianas, necesitan, sobre todo, que se las eduque para el hogar, como aquí se hace, y el libro de Ligia de Bornia, a la que no tengo el honor de conocer personalmente puede contribuir mucho a esa formación que, cuando es completa, logra la felicidad de los matrimonios, tanto como la falta de preparación doméstica influye para destruirlos.

En ninguna casa de familia, debe faltar el excelente libro al que dedicamos estas alabanzas. Véalo usted, señora, antes de adquirirlo, si quiere, para cerciorarse de que le interesa y lo necesita.

Es un deber moral difundir la obra de una autora dominicana que contribuye, tan juiciosamente, a la educación casera de las jóvenes que han de saber cumplir su elevada misión en la Tierra. Que no es la de ser esclavas, sino dueñas de su hogar; ni ser tampoco, exclusivamente, cocineras de sus maridos y de sus hijos; sino señoras preparadas a todas las contingencias de la vida conocedoras de un noble oficio del que depende, en ocasiones, la felicidad de su gente y la propia. Pues hasta para mandar hay que saber lo que se manda. Y, en resumen, no hay poesía más bella, para un hombre de bien, que la que escribe en su hogar, aún a riesgo de desteñirse sus uñas maquilladas, la mujer que ejerce Su apostolado de sacerdotisa de la Religión de la convivencia cristiana: sin la cual toda unión es insoportable.

Fuente: Sixto Espinosa Orozco

(Tomado del Periódico "EL CARIBE")


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