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Escritos: Revista Cultural

jueves, 27 de diciembre de 2018

La tierra está bramando - Hilma Contreras, pdf, descarga gratis


La Tierra está bramando, la autora se apropia de un itinerario de “viajes hacia adentro” como respuesta a la identidad aparentemente enmudecida del sujeto femenino, cuyos fragmentos discursivos trazan la metáfora de la huída, para escapar de un sistema político de dolor irreparable.
 
Este texto narrativo trata una realidad literal de confinamiento. Eugenia, en medio de monólogos confesionales, resquebraja para sí misma la soledad, el encasillamiento genérico, y un destino
ineludible, víctima de una agobiante dictadura.
Contreras a través de esta novela de amor, fisionada en un presente de incertidumbre, instaura desde el exilio de la utopía, un bildugsroman para recuperar palabra por palabra la autorrealización fallida, desenmascarando los escindidos territorios del silencio impuesto.
La historia que rodea la vida de la protagonista, obviamente, es la de muchas otras mujeres que no asimilaron a la sociedad dominante de su época ni las estructuras del poder patriarcal. Por tanto, su elección fue la angustia existencial y la rebeldía en medio de una fisura de la memoria o la “normalidad” represiva. Se ambienta en la época de la dictadura de Trujillo (1930-1961)

Fuente: Patxi z, Usario y miembros de Yahoo, Respuestas.


 HILMA CONTRERAS

Nació en San Francisco de Macorís el 8 de diciembre de 1913 y murió el 15 de enero de 2006. Hija de la Sra. Juana María Castillo y del Dr. Darío Contreras, primer cirujano dominicano especializado en ortopedia y precursor de esa especialidad en el país, por lo cual el principal hospital de traumatología lleva su nombre.

Fue la primera mujer en ganar el Premio Nacional de Literatura en el 2002, hasta ese momento otorgado solo a escritores varones. Nunca casó ni tuvo hijos. Su redescubrimiento literario se atribuye a Manuel Mora Serrano. Fue la primera mujer en hacer literatura con un marcado acento de género, en el cual destacaba las condiciones de sometimiento social, legal y afectivo de las mujeres. Alfabetizada en Paris, cursó allí estudios de las lenguas francesa e inglesa, de literatura y arqueología; aunque regresó en el 1933 al país, pasaba vacaciones en su pueblo natal y en Santiago, donde transcurrieron algunos años de su infancia.

En 1937 y alentada por Juan Bosch, comenzó a escribir cuentos que fueron publicados en diferentes diarios, especialmente en la Información, de Santiago. Publicó dos volúmenes de cuentos: 4 Cuentos (1953) No. 3 de la Colección La Isla Necesaria y El Ojo de Dios, Cuentos de la Clandestinidad (1962) Colección Baluarte, Ediciones Brigadas Dominicanas, y uno de ensayo: Doña Endrina de Calatayud (1952). Además, La Tierra esta Bramando (1986), novela corta.

Tiene inéditas: “Pueblo Chiquito” (Ficción y realidad), “La Carnada” (cuentos de relatos de ayer) y “De aquí y de Allá”, apuntes. Entre dos Silencios (1987), y Facetas de la Vida (1993) hecha por la autora del material que atesora sin ser recogido en libro, salvo, La Ventana, que apareció en 4 Cuentos. En el 1993 se publicó el libro Hilma Contreras: Una Vida en Imágenes, bajo la coordinación editorial de Ylonka Nacidit-Perdomo. Estos textos no se parecen a nada de lo producido hasta ahora en nuestra literatura.

Hilma Contreras es, realmente, una maestra del relato breve y una artífice del cuento psicológico. Imposible de encasillar en “ismos” o tendencias, su escritura es clara, tersa, su lenguaje moderno y sin embargo, sus cuentos hacen pensar y cautivan, no solo por la plasticidad lírica sin excesos, sino por su dominio de la técnica narrativa que va, desde la tensión dramática y el detalle trágico, hasta la sorpresa final que desconcierta o remansa lo narrado. Por su conocimiento del suspenso y su experiencia humana de la soledad, – en el libro Entre dos silencios – se pone de manifiesto la auténtica revelación de nuestra premier cuentista.
amás hay mas de dos o tres personajes en conflicto, como manda la buena tradición del género, y a pesar de sus vividuras y vivencias en Europa (reflejadas en costumbres como la del portero), la mayoría están ambientados aquí y en algunos casos (Ahora Seremos Felices) en la aldea, con sabrosos criollismos. Es, ante todo, una escritura urbana, no-solo por la limpieza de su léxico y el gran pudor con que trata escabrosos temas sexuales y describe intimidades, sino por la altura de su bien decir y por la economía de medios expresivos y, como dije, por la gran modernidad conseguida a través de su maestría narrativa.
Sueños que son auténticos delirios oníricos, frustraciones humanas, locuras, humillaciones, hermosos perdones, poemas de la soledad, pecados absurdos, de esos materiales están hechos estos cuentos de fuego y muerte, de abandono y tristeza, que, sin embargo, descansan en una simpatía por el ser humano y una visión del porque somos tan frágiles y de cómo la vida esta llena de pequeños olvidos y recuerdos.
Hilda Contreras, al encantarnos y cautivarnos en el libro Entre Dos Silencios, que yo hubiera titulado “Entre los Sueños”, nos deja, al final de su lectura, como quedamos muchas veces luego de una pesadilla: maravillados y consternados al saber que tanto lo onírico como lo real pertenecen al mismo territorio de nieblas: la existencia humana.

Fuente: Contreras, Hilma. Entre dos silencios. Santo Domingo : Taller, 1987.129 p.


https://drive.google.com/file/d/1WDaTo-ashynv7APhY2OMMmOcff_sgnUT/view?usp=sharing

domingo, 23 de diciembre de 2018

La cocina Dominicana - Ligia de Bornia


Acabo de recibir un libro sorprendente, apostillado por fina dedicatoria. No es una novela ni una amalgama de versos. Su titulo "La Cocina Dominicana", lo dice lodo concretamente. Confieso que el amable envío de esa obra me produjo cierta inquietud porque yo, gracias a Dios, no tengo aficiones, ni aptitudes de ama de casa y pertenezco a la vieja generación bohemia de los que no podían rendir frecuente culto, no por falta de ganas sino de dinero, a la prosaica, pero imperativa, necesidad de mantener el espíritu alimentando al estómago.

Por primera vez, la bibliografía dominicana señala la aparición de un libro excepcional, en el que todo es extraordinario, de tal suerte que sería difícil hallarle parangón a esta obra entre las de su género publicadas en cualquier Otro país del mundo. El volumen consta de 450 páginas o gran formato, primorosamente impreso y encuadernado en la Editora del Caribe y su autora, la señora Ligia de Bornia, dama distinguida de Santiago de los Caballeros, demuestra, además de su pleno conocimiento de las materias de que se trata en su libro, insospechadas virtudes tipográficas, puesto que nos dice que ella misma ha corregido y guiado su obra.

Cocinar es un Arte, nos recuerda Ligia de Barnia, en las "Palabras Preliminares" que sirven de prólogo, introito o prefacio a su extraordinario publicación. En efecto existe un Arte Culinario, como otro Poético, o Escultórico o Musical. Axioma triste es. Como anotamos al principio que resultaría imposible la vida humana sin la primera de dichas Aries, mientras que se puede subsistir. y hasta con mayor sosiego, sin que las demás pongan inquietudes y preocupaciones en nuestra alma.

Muchos libros de cocina se han publicado, y sabido es que los franceses marchan a la cabeza de esa literatura gastronómica que tiene acaso más adeptos que la simplemente espiritual. He hojeado algunos de tales obras, porque todo libro inspira, por lo menos curiosidad. Puedo decir; sin eufemismo, que jamás vi ninguno tan completo en ese orden, ni que abarque, coro tan singular acierto, ideas tan afines al tema central de la obra.

Ligia de Bornia, ha tenido la inteligencia, y la oportunidad de hacer que "La Cocina Dominicana", sea además de un recetario que asombra por su extensión unas cuatrocientas fórmulas un verdadero e interesante Tratado de Economía Doméstica y de Urbanidad Social. Explica y detalla. meticulosamente, todos los utensilios que se emplean en la cocina y cómo y de qué manera han de utilizarse. Dicta normas sobre el comportamiento que se ha de seguir en la mesa, en donde recordaremos que dice un refrán que se distinguen las personas educadas de las que no lo son. Hace también, una especificación del Valor Nutritivo" de los alimentos y de sus calorías y poder vitamínico. por lo que no hay error en decir que es, el de Ligia de Bornia, un libro con ribetes de ciencia médica.

De manera original, nos ofrece "La Cocina Dominicana" un "Balance en los Sabores", otro en el "Valor Nutritivo" y otro en los colores de los condimentos, y en su pasmosa amplitud abarca hasta el desarrollo del trabajo de las sirvientas, dentro de la corrección social. Sus recetas incluyen desde una variedad de "Cóteles" exquisitos, a los entremeses y las comidas, finalizando en un sabroso conjunto de postres variadísimos.

Para los que, mal informados, creyesen que la Cocina Dominicana, es de cortos recursos y casi se limita al sancocho, los fritos verdes y el arroz con habichuelas, el libro cuya reciente aparición comentamos es un sensacional descubrimiento. A través de sus bien presentadas página..., se da uno cuenta de que los conocimientos clásicos o típicos de este país, teniendo como punto comparativo Su población, son, proporcionalmente, más numerosos que en las demás naciones. Declaro en primer lugar, mi sorpresa, por este develamiento, y felicito a Ligia de Bornia por su inventiva gastronómica, puesto que muchas de tales recetas son creación suya.

"La Cocina Dominicana", merece, y debiera, servir de texto., en los Liceos femeninos de esta República que sabe conservar sus gloriosas tradiciones hogareñas.

Las mujeres cristianas, necesitan, sobre todo, que se las eduque para el hogar, como aquí se hace, y el libro de Ligia de Bornia, a la que no tengo el honor de conocer personalmente puede contribuir mucho a esa formación que, cuando es completa, logra la felicidad de los matrimonios, tanto como la falta de preparación doméstica influye para destruirlos.

En ninguna casa de familia, debe faltar el excelente libro al que dedicamos estas alabanzas. Véalo usted, señora, antes de adquirirlo, si quiere, para cerciorarse de que le interesa y lo necesita.

Es un deber moral difundir la obra de una autora dominicana que contribuye, tan juiciosamente, a la educación casera de las jóvenes que han de saber cumplir su elevada misión en la Tierra. Que no es la de ser esclavas, sino dueñas de su hogar; ni ser tampoco, exclusivamente, cocineras de sus maridos y de sus hijos; sino señoras preparadas a todas las contingencias de la vida conocedoras de un noble oficio del que depende, en ocasiones, la felicidad de su gente y la propia. Pues hasta para mandar hay que saber lo que se manda. Y, en resumen, no hay poesía más bella, para un hombre de bien, que la que escribe en su hogar, aún a riesgo de desteñirse sus uñas maquilladas, la mujer que ejerce Su apostolado de sacerdotisa de la Religión de la convivencia cristiana: sin la cual toda unión es insoportable.

Fuente: Sixto Espinosa Orozco

(Tomado del Periódico "EL CARIBE")


https://drive.google.com/file/d/11algBI9z_edgANGRRwmCX42jStIPONsG/view?usp=sharing

martes, 18 de diciembre de 2018

Poesías completas - Salomé Ureña de Henríquez, pdf descarga gratis


La Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos, auspicia, con motivo del AÑO DE LA MUJER, la reedición de las Poesías Completas de la insigne educadora y poetisa Salomé Ureña de Henríquez.

Salomé Ureña "fundó entre nosotros la dignidad espiritual de la mujer", al mismo tiempo que realizó una labor cívica y educativa que aún no ha sido superada, circunstancia que la colocan entre nuestra: mujeres de mayor significación.

Las Poesías Campletas de Salomé Ureña de Henríquez, que ahora le reeditan, pertenecen a la Serie I de la BIBLIOTECA DOMINICANA, volumen IV.

Decía Manuel E. Suncar Chevalier en la "Advertencia" a la mencionada edición que: "Con la publicación de esta obra, exponente de una de las más legítima glorias de las letras nacionales, La la Sección de Canje, Difusión Cultural y Publicaciones de la SECRETARIA DE ESTADO DE EDUCACIÓN y BELLAS ARTES, conmemora adecuadamente el centenario del natalicio de la egregia poetisa y educadora dominicana, el día 21 de octubre del presente año (1950), como testimonio de sus constructivos empeños de rendir justiciero tributo 'de admiración y reconocimiento a nuestro grandes valores tanto en el campo del patriotismo, como en el de ]a cultura.”

Para esa edición. que fue precedida por un estudio crítico de Joaquín Balaguer, se tomó como base la de 1920, publicada en Madrid por Pedro Henríquez Ureña; pero a las producciones contenidas en la misma, además de diez composiciones que figuran. en el tomo Poesías, editado en 1880, y que fueron excluidas de la indicada edición, le agregó la poesía Caridad, l88S,que no figuró, tal vez por olvido involuntario, en la de 1920.

En La mencionada .. Advertencia", Manuel Suncar Chevalíer, encargado entonces de Canje, Difusión Cultural y Publicaciones de La Secretaría de Estado de Educación' y Bellas Artes, con motivo de la tercera edición de esta obra, que ha servido para esta quinta (facsimilar) se detallaba todo el proceso de recopilación bibliográficas que le servía de referencia, el cual por su valor imponderable reproducimos a continuación:

"Las composiciones agregadas, siguiendo el orden cronológico en cada una de las secciones en que está dividida la obra, son las siguientes: en la sección' A la Patria': Para la distribución de premios del Colegio de San Luis Gonzaga, 1876; en la sección 'Páginas Intimas': Amor y anhelo. 1879; en la sección 'Varia'; Contestación al joven porta T.R., 1870; Una lágrima. 1870¡ Un gemido, 1873; A los teutones, 1873; Gratitud, 1874; En la muerte de María Isabel Rodríguez de Carcía, 1876; A la niña I. A. C, 1877; Caridad, 1883; y, por último, el poema indigenista Anacaona. 1880",

"Como se advierte, la presente publicación no tiene carácter antológico. Más bien se ha querido ofrecer una obra para orientación crítica, en la que se encuentra reunidas tanto las composiciones que figuran en la edición de 1880, como las de la edición de 1920, pero dejando fuera 1920, pero dejando fuera sus producciones de la primera juventud, que no pasaron de ser meros balbuceos poéticos.

"Al ser escogido para esta edición el texto de las poesías presentadas en la de 1920, en lo que respecta. a 'las ligeras modificaciones que en él se advierten comparándolo con el que realmente se conoce', y. las cuales 'fueron indicadas por su autor durante los últimos años de su vida o están
autorizadas por la existencia de dos versiones de una composición (ver en Poesías, 1928, Salomé Ureña de Henríquez, página XII), se ha tenido el cuidado de hacer a la mayoría de las composiciones citadas, las consiguientes anotaciones. como resultado de un minucioso cotejo entre las versiones de la edición de 1880 y las de 1920, para fines de mejor captación y estudio de la obra de tan ilustre poetisa".

"Además, se incluyen en el Apéndice de esta edición, los dos discursos pronunciados por Salomé Ureña de Henríquez. can motivo de la investidura del segundo y tercer grupo de maestros que se formaron en el Instituto de Señoritas sostenido por ella durante doce años; y una carta dirigida en
fecha 3 de noviembre de 1893, al Presidente de la Junta Central Directiva del Proyecto de Estatua a Duarte, mediante la cual se ofrece el óbolo de dicha institución docente, para la erección de la Estatua al Fundador de la República; trabajos en prosa que coadyuvan, juntamente con su obra poética, al mejor conocimiento de la personalidad intelectual y cívica de la primera poetisa y educadora dominicana".

Jorge Tena Reyes


https://drive.google.com/file/d/1NwF7OZqEdoJuyUn9Hppq41ruN1FQkhvg/view?usp=sharing

martes, 11 de diciembre de 2018

ÚLTIMA FLOR DEL NAUFRAGIO-PEDRO ANTONIO VALDEZ, pdf, descarga gratis


LOS PORQUÉS DE LA ÚLTIMA, DE LA FLOR Y DEL NAUFRAGIO

En el nombre de Dios: Amén. La narrativa dominicana, con su secuencia incesante de aciertos y desventuras, constituye la historia de un naufragio. Marejada voraz donde los escritores sobreviven a chepa o terminan por ahogarse frente a los ojos de una sociedad indolente. La ausencia de proyectos sólidos de edición y de promoción de nuestra literatura provoca un sentimiento de abandono, que muchas veces empuja hacia un estancamiento estético prematuro, hasta el punto de causar que el escritor dominicano sea de a ratos y por añadidura. Tal ausencia es auspiciadora de disputas estériles, de zancadillas y de que las pocas oportunidades promocionales sean mal aplicadas, por efecto del llamado Síndrome de Horaeio Vázquez o que entre el Mar, que se define como el yo o nadie. Este naufragio devorante a quienes más afecta es a los narradores. Desde los orígenes de las literaturas en lengua romance, y más aún a partir de la modernidad, los pueblos han solido escribir sus textos fundamentales en prosa; sin embargo, en nuestro país siempre se ha privilegiado el cultivo de la poesía, y esta, digamos paradoja, alcanza su mayor grado de sistematización en el hecho de que nuestros movimientos literarios han sido orientados hacia los poetas y no hacia los narradores. Por todo eso, el naufragio.

La flor. [Oh, mi bien amada, qué bella la flor, cómo perfuma, cuánto embriaga! Es tan dulce, tan suave, tan frágil... tan efímera. El problema de la flor es precisamente que sólo florece. La literatura dominicana es una flor: siempre, década tras década, floreciendo. Pero raras veces se trasmuta en fruta sólida y acabada. El parnaso local siempre vive lleno de promesas... de promesas que no se cumplen. Escritores que emergen con mucha potencialidad y que, al final, terminan con una obra incompleta y de alcances limitados. Prometer y no cumplir... Es como si la literatura nacional tuviese vocación de política. Pero toda esta finitud se debe al naufragio. Por todo eso, la flor.

Los narradores surgidos en la presente década seremos los últimos, tanto del siglo como del milenio. Cerraremos una puerta hecha escombros. Hemos presenciado la caída del muro de Berlín; hemos sentido el proceso inmigratorio; hemos notado la ausencia de ideales políticos sólidos; hemos manejado computadoras; hemos observado el paso definitivo del campo a la ciudad; hemos percibido el papel sospechoso de las religiones; hemos sido asaltados por la farsa de dos procesos electorales; hemos sido cantados por Nando Boom, Vico C y la Coco Band. Hemos padecido ya tantas cosas, que a veces tememos dar un paso más (Si, como sustentan los historiadores, los finales de siglo son de crisis, qué no esperar de un final de milenio). Pero aún así, al parecer estamos dispuestos a fecundar la flor más allá del naufragio. Por todo eso, la última.

El libro Ultima flor del naufragio reúne a diecinueve narradores jóvenes dominicanos que asumen su compromiso mayor con la cuentística en la década de los noventa. Honestamente creo que en este proyecto, hay algo de anti-antología, pues a las antologías les gusta abastecerse del orden establecido: es muy confortable preparar un florilegio en el que los seleccionados estén inscritos en la vía de la posteridad. Sin embargo, existen numerosos ejemplos -como el de san Juan de la Cruz, quien estuvo ausente de las antologías preparadas en el Siglo de Oro- que demuestran que dicho sistema no es enteramente confiable. De manera, pues, que máquina. El que estos narradores lleguen o no a la posteridad dependerá solamente del trabajo que cada uno continúe realizando y, más aún, de la posteridad misma. Por lo pronto, esta es su antología. Sólo el lector y la imprecisión del tiempo podrán decir la última palabra.

IV
RELACIÓN ACERCA DE LOS ÚLTIMOS NÁUFRAGOS

Todavía no puede asegurarse que los narradores incluidos en esta Ultima flor del naufragio conformen un sexto estadio del cuento dominicano; pero sí pueden citarse ciertas características esenciales que les dan peculiaridad. En esta década el espacio rural desaparece por completo, mientras que el concepto de ciudad se internacionaliza. La experimentación técnica, constante desde los sesenta, es abordada ya no tanto como instrumento de ruptura en sí, sino como orden establecido, según puede evidenciarse en las vigorosas interpolaciones de Luis Martín Gómez, Víctor Saldaña, Máximo Vega o en las densas construcciones escriturales de Aurora Arias. Es evidente que, salvo algunas excepciones -digamos los pasajes fantásticos de Roberto Sánchez o las risas forzadas de Luis Santos-, no existe la intención de someterse a los cánones cerrados propuestos por algunos maestros.

A estos narradores corresponde cerrar un milenio y abrir otro. Los tiempos actuales, dominados por el talante de la amargura que provee la impotencia, son bastante difíciles (el hecho de que la bachata, esa canción seductora devorada por el amargor, haya calado tanto en el gusto de nuestros días es un reflejo de dicha circunstancia). Esta angustia la hallaremos vertida en los textos representativos de nuestra antología. Es preciso señalar que esta coyuntura constituye una diferencia de fondo con la cuentística anterior. En el cuarto estadio -de los años sesenta y setenta prevaleció el sentimiento del miedo, debido a que la gran causa del peligro estaba bien ubicada: el culpable era el sistema y la solución, derribarlo. En el quinto estadio, debido a la larga tregua "democrática", hubo cierta congelación del desarraigo existencial: en la década de los ochenta prevaleció el ambiguo sentimiento de la espera. Mas en la década de los noventa, donde ya cada cual se ha despojado de su máscara, el enemigo ha resultado ser tan gigante y enigmático que no se vislumbran formas ni dirección de destruirlo: de ahí, transplantando a Kierkegaard, proviene la angustia. Angustia que podemos identificar claramente en las narraciones de David Martínez, Eloy Alberto Tejera o Frank Martínez, aunque a veces adquiera un matiz de nostalgia en Pablo Jorge Muston en o un tono de esperanza inútil en Melchor Rosario, Nicolás Mateo, Mélida Carda o Carlos Roberto Cómez Beras. Angustia que mal mirada y de lejos, como en los textos de Luis Toirac, podría parecer ausente... lo cual no hace sino multiplicarla.
Otra nota característica de los textos de estos jóvenes narradores es la presencia del erotismo. La sensualidad, ya sea en la expresión meramente lúdica, en la referencia indirecta o en la instancia soterrada, invade el relato infestándolo con diversos pasajes en los que la experiencia erótica determina de algún modo el acontecer humano. Sin embargo, urge aclarar que no se trata de un erotismo sensacionalista y superficial, sino de un erotismo aplicado como instrumento para llegar al fondo de la problemática existencial del hombre. De esa manera, el narrador busca penetrar la interioridad de los personajes, husmear entre sus escombros sicológicos y transitar a través de su profunda soledad.

Además de la coincidencia epocal, de la pluralidad formal, de la angustia y del erotismo, estos últimos narradores-náufragos, perdón- están emparentados por el recurso de la abstracción. Las tramas, los personajes y los cronotopos son manejados a partir de una visión abstracta, lo cual permite una mayor libertad en la construcción de los hechos y en el uso del lenguaje. Esa tendencia hacia la abstracción se evidencia particularmente en los textos de Sueko y Eugenio Camacho y alcanza un nivel complejo en la trama metafísica de Pedro José Gris. Un detalle significativo es que la narrativa corta de estos jóvenes refleja de manera clara, apoyándose en la referencia cotidiana y la pincelada sicológica, la problemática existencial del dominicano.

Todos los rasgos señalados en este capítulo nos hablan de una cuentística -canónica o no- sintonizada con la temporalidad sobre la que se gesta y compatible con el resto de la narrativa corta que emerge por estos días en el Caribe. Finalmente, es justo adelantar que en esta antología faltan autores. Ello se debe a diversos motivos: la incomunicación, el desconocimiento, quizás el olvido...
mas Dios es testigo de que en ningún caso ha obrado la mala fe. Pero sepa el lector que los textos de los escritores que no están aquí, son representados por los textos de los que sí están. De todos modos, algunos tenían que faltar, pues ya advirtió Chesterton que todo recuento que carezca de omisiones injustificadas es sospechoso, porque la costumbre ya las tiene por establecidas. Y, pues, el prólogo ya está acabado: de aquí en adelante comenzará la materia del libro.


Pedro Antonio Valdez
Enero de 1995


https://drive.google.com/file/d/1HuXfsnaLyhBCkl7kJBexrpZ3XSe-lylF/view?usp=sharing

viernes, 7 de diciembre de 2018

Antología Narrativa - Iván García Guerra, pdf descarga gratis


Ediciones Ferilibro, sello de publicaciones de la Feria del Libro cuyos orígenes se confunden con el proceso de internacionalización del evento, hoy por hoy, es parte inseparable del cuerpo cultural de la República Dominicana. En efecto, cada año es dado a la estampa un puñado de obras selectas, escogidas conforme a estrictos niveles de exigencia artística e intelectual. Los núcleos poblacionales que esperan con atención el aviso de los títulos que pasarán a engrosar la lista de obras que, en cada nueva edición del evento publicamos, son cada vez más amplios. El prestigio y el reconocimiento internacional de nuestra Feria y de su sello editorial han corrido parejos desde hace ya diez años.

Desde sus orígenes, en 1998, hasta la hora presente, sus propósitos han sido los mismos: proveer al patrimonio bibliográfico nacional un rimero de títulos a través de los cuales se haga manifiesta la calidad creativa e investigativa ambiente en la República Dominicana, y mediante los cuales se viabilice, al propio tiempo, un llamado ferviente a la atención acerca de nuestras grandezas olvidadas, del presente O del pasado, en el mundo luminoso del quehacer literario nacional.

En esta ocasión, fiel a una de sus líneas de acción fundamentales, Ediciones Ferilibro entrega a la comunidad literaria y académica nacional un compendio del universo narrativo de un escritor que, por su trayectoria vital y por sus bien ganados méritos, es digno de figurar al lado de los más elevados exponentes de la narrativa breve del país. La Antología Narrativa, del laureado actor y dramaturgo Iván García Guerra, constituye el testimonio más elocuente de la singularidad de su prosa y de la profundidad psicológica con que suele abordar los temas que convierte en objeto de
su orbe creativo.

Ferilibro, toda vez que se propone servir de canal multiplicador de textos insoslayables para la historia de la literatura dominicana, asume en ocasiones el compromiso de reunir, en uno o más volúmenes, la obra dispersa o inédita de unos que otros autores o autoras representativos de una época, una generación o un movimiento. Tal es el caso de la Antología Narrativa que, jubilosos, entregamos a la comunidad nacional. Al releer los textos que la integran no hemos podido menos que afirmarnos en la convicción de que, al conmemorarse el décimo aniversario de la etapa internacional de la Feria, en el Año del Libro y de la Lectura, no pudimos hacer mejor elección.

Al depositar este regalo narrativo en manos de quienes harán de este libro su luz o su sombra, sobre quienes recaerá la responsabilidad de ser juez y parte de esta selección: los lectores, sentimos una doble satisfacción: reconocer a quien méritos de sobra tiene, y poner al alcance del público los frutos augustos de uno de nuestros escritores vivos más fecundos. Por sobre todas las peculiaridades, al fin y al cabo, son los lectores quienes tienen la última palabra en cuanto se relaciona con el destino estético de un libro. Sus juicios, inquietudes y valoraciones definirán el
porvenir de esta obra y, por vía de consecuencia, de quien, a través de ella, ha hecho de la palabra escrita el medio de expresión por excelencia.

LIC. ALEJANDRO ARVELO
Director General


https://drive.google.com/file/d/1LloN1i_0bzGD4vNP-n_olr5rWbhzd0Cg/view?usp=sharing




martes, 4 de diciembre de 2018

Personajes dominicanos-Robeto Cassà




Personajes dominicanos es la obra más reciente del historiador Roberto Cassá, director del Archivo General de la Nación (AGN). Esta viene a llenar un vacío en el estudio biográfico de las figuras más prominentes del pasado dominicano, desde el siglo XVIII hasta el último cuarto del XX . A través de los biografiados por el doctor Cassá, podemosconocer la historia misma de la formación y desarrollo de la nación dominicana con sus protagonistas, sus coyunturas y proyectos sociales, las divergencias y enfrentamientos políticos condensados en el liberalismo, el nacionalismo y conservadurismo, así como la formación de una sociedad en la que el despotismo, la corrupción y el autoritarismo se convirtieron en limitantes para la construcción de una verdadera sociedad democrática y participativa.


Las biografías contenidas en este libro comenzaron a conocerse desde mediados de los noventa como parte de la Colección Tobogán y fueron publicadas por la Editora Alfa y Omega atendiendo a una estrategia educativa que “buscaba contribuir a motivar” a los jóvenes en “el interés por la historia y la valoración de las acciones de figuras connotadas del proceso histórico dominicano”, relacionadas con la “intelección de la conciencia nacional”. Por lo tanto, este es un libro que atañe a la formación del pueblo dominicano y sus luchas para alcanzar la estatura de nación independiente, soberana y democrática.
 
 
De modo que podemos regocijarnos ante la posibilidad de poder tener acceso a los dos volúmenes que forman la obra Personajes dominicanos. Cada uno trae 17 biografías políticas, que están contenidas en 964 páginas y abarcan, en el primer volumen, desde Antonio Sánchez Valverde, a quien el doctor Cassá sitúa como el primer intelectual del criollismo; seguido por José Núñez de Cáceres, precursor de la independencia; Andrés López de Medrano, precursor de la democracia; Juan Pablo Duarte, padre de la patria; María Trinidad Sánchez, heroína de febrero y Ulises Francisco Espaillat, civilista democrático. Además de otros importantes personajes de la historia dominicana.

Entre las biografías del segundo volumen se encuentran Gregorio Luperón, guerrero de la libertad; Pedro Francisco Bonó, intelectual de los pobres; Eugenio Deschamps, tribuno popular; Eugenio María de Hostos, maestro ; Salomé Ureña, mujer total ; Américo Lugo, antiimperialista; Mauricio Báez, líder proletario; Minerva Mirabal, revolucionaria y Francisco Alberto Caamaño Deñó, gigante de abril. En estos personajes de nuestra historia, se resumen los proyectos sociales vinculados con la dominicanidad, la fundación del Estado, la defensa a la soberanía y las luchas por un futuro promisorio para todos los dominicanos.


 
Al lado de estos biografiados y repartidos en los dos volúmenes, también aparecen Tomás Bobadilla, hombre de Estado; Pedro Santana, autócrata anexionista; Buenaventura Báez, el proteccionista y Ulises Heureaux, el tirano moderno, quienes sintetizan las cualidades éticas y morales de los políticos perversos, antinacionales, oportunistas y corruptos que han marcado nuestro pasado y, posiblemente, los más responsables del retroceso social vivido por los dominicanos en una parte importante de la época republicana.

 
Es cierto que junto a estas biografías, contenidas en Personajes Dominicanos, faltan otras que deberán ser publicadas oportunamente por el doctor Cassá, entre las que me atrevo sugerir la de Santiago Guzmán Espaillat, el nacionalista; Ramón Cáceres, el déspota; Manuel Arturo Peña Batlle, el intelectual de la dictadura; Rafael Trujillo Molina, el tirano; Ercilia Pepín, la maestra nacionalista; Maximiliano Gómez, el revolucionario; Joaquín Balaguer, el continuador de la dictadura; Juan Bosch, el padre de la democracia y José Francisco Peña Gómez, el orador de las multitudes. Faltan biografías que recojan del olvido a los excluidos de la historia, los liderazgos juveniles y los que por su condición de clase, todavía no han provocado el interés de los que estudian el pasado dominicano, exceptuando al doctor Roberto Cassá que sí ha dedicado parte de su vida y de sus esfuerzos intelectuales a escribir sobre la juventud, el movimiento obrero y las luchas socialistas, el enfrentamiento de los gavilleros contra el poder azucarero y la opresión extranjera. Ahora está concluyendo la historia del movimiento mesiánico desarrollado en torno a las figuras de Olivorio Mateo y los Mellizos de Palma Sola. El autor tiene un importante reto al que no podrá rehuir: publicar dos tomos más para completar la obra que a partir de hoy tendremos la oportunidad
de leer y estudiar.

 
La producción histórica del doctor Cassá está contenida en la publicación de más de cincuenta títulos, que han estado apareciendo desde 1974, cuando puso a circular Los taínos en la Española, pasando por los dos volúmenes de la Historia social y económica de la República Dominicana, así como otros de suma importancia entre los que sobresalen Capitalismo y dictadura, Los doce años de Balaguer, Los orígenes del Movimiento 14 de Junio, la Antología de Eugenio Deschamps, la importantísima obra Rebelión de los Capitanes, y ahora su último libro, Personajes dominicanos.

 
Debemos destacar el aporte del historiador Juan Daniel Balcácer y la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, institución de la que el licenciado Balcácer es presidente, para hacer posible esta primera edición de Personajes dominicanos. En la presentación de la obra, Balcácer destaca que Roberto Cassá “no se circunscribe a relatar de manera lineal la vida de los personajes objeto de estudio [...], sino que más bien se adentra en la psicología de sus protagonistas y, tras ubicarlos en el marco histórico social en el que les correspondió actuar, logra estructurar un relato ponderado y bien documentado que torna mucho más inteligible tanto la actuación de cada personaje como las causas de determinados episodios históricos”, afirmación con la que coincido totalmente. Cuando leía las biografías aparecidas en esta obra, con el fin de preparar esta nota, sentí la necesidad de reflexionar sobre la forma en que el pueblo dominicano se fue constituyendo como nación, las luchas libradas para lograrlo y la manera en que la participación y las ideas de los personajes se entrelazaban con los intereses políticos y económicos propios de los dominicanos, a la vez que otros defendían su apego a las intenciones geopolíticas de las potencias coloniales. Gran parte de las preguntas surgidas en el proceso de elaboración de esta nota, están aclaradas en el libro que estamos comentando. Repasando cada una de las biografías, podemos ubicar algunos de los ejes que motivaron a su autor.



Relacionados con la construcción y la existencia misma de la nación dominicana, y como parte de ella, con los movimientos y las ideologías políticas, los intereses colonialistas de las potencias, la lucha por la libertad, la independencia y la soberanía; el enfrentamiento contra las potencias extranjeras, el nacionalismo, el proteccionismo y anexionismo, así como los proyectos liberales y democráticos y la clara intención de rescatar del olvido a los sectores excluidos en casi todos los textos biográficos hasta ahora publicados en nuestro país. Esto explica que en este libro, junto a Sánchez Valverde, Juan Pablo Duarte y Gregorio Luperón, también estén presentes Ramón Natera, Olivorio Mateo y Mauricio Báez. En el caso de Antonio Sánchez Valverde, el doctor Cassá destaca el propósito del autor de Idea del Valor de la Isla Española de enaltecer a los criollos, considerándolos los legítimos habitantes, e igualándolos a los españoles de la metrópolis, aunque su toma de conciencia “estaba atravesada por la reafirmación de su hispanidad” y en contraposición con los vecinos de la parte francesa de la isla, excluyendo a los esclavos, negros y mulatos, a quienes negaba la condición de ser parte de la comunidad dominicana.




Adentrándose en la vida y participación política de Juan Sánchez Ramírez, al que ubica como “el primer personaje de significación política en la historia dominicana”, el autor explica la resistencia de los dominicanos a la decisión tomada por España de ceder a Francia el territorio de la parte española y la forma en que la búsqueda de la autonomía “se relacionó estrechamente con la protesta de los libertos y esclavos, que aspiraban a la igualdad”, expresada en la lucha contra la dominación francesa, indicio de que se percibía el “asomo de un embrionario nivel de conciencia nacional”. Esa conciencia nacional en formación se manifestó con claridad en la actitud de José Núñez de Cáceres, el intelectual que diseñó el primer proyecto social y político acorde con las ideas liberales de la época, y que lo llevó a proclamar la Independencia Efímera de 1821, rompió con la imperial España y trató de establecer un sistema político que “garantizara los derechos de los individuos y que permitiera a la sociedad canalizar sus aspiraciones a través del Estado”, conjugó “las aspiraciones de los criollos ilustrados que ansiaban el establecimiento de un estado político moderno” y el interés de “evitar la absorción por Haití”.


En ese proyecto de nación, abortado por la presencia haitiana, participó Andrés López de Medrano, el “más resuelto abanderado de posturas liberales” de la época y quien reclamaba el derecho y “la libertad de negociar con todos los países del mundo sin obstáculos artificiales o arancelarios”. López de Medrano fue el primer dominicano de tendencia liberal en dar “pasos para la defensa de la propuesta liberal, fundando el primer partido político de la historia dominicana, el Partido Liberal”,
que se enfrentó a las corrientes absolutistas y conservadoras en el primer cuarto del siglo XIX . Abortados los esfuerzos de Núñez de Cáceres y López de Medrano se impuso la dominación haitiana y la consiguiente resistencia de los dominicanos para reafirmar su identidad y auspiciar de manera definitiva la formación de la República Dominicana. Responsabilidad histórica que recayó en el patricio Juan Pablo Duarte y sus seguidores de La Trinitaria. Duarte, dice el doctor Cassá, tuvo el mérito de ser el que primero comprendió “que el pueblo dominicano tenía las potencialidades para constituirse en nación, es decir, llevar una vida soberana a través de un Estado independiente” y que los dominicanos “constituían un conglomerado con rasgos particulares y tenían conciencia de esa situación” expresada en su posición de oponerse a toda dominación extranjera. Pero una parte de las élites económicas y políticas, que participaron en la separación de Haití, le negaban esa condición al pueblo dominicano y prefirieron aliarse a los intereses de Francia y España para promover la enajenación del territorio, el protectorado y la anexión. En esa posición conservadora y antinacional se destacaron personajes como Tomás Bobadilla, Buenaventura Báez y el general Pedro Santana.

 
La anexión a España, los intentos anexionistas de Buenaventura Báez negociado con los Estados Unidos, los asomos relacionados con los intereses haitianos para promover la vuelta a la condición de dependencia que había quedado atrás, produjo la profundización de la conciencia nacional manifestada en la guerra de la Restauración y la formación del Partido Nacional, agrupación que por décadas se enfrentó al conservadurismo, bajo la dirección de Gregorio Luperón y la orientación democrática de Ulises Francisco Espaillat, a quien el doctor Roberto Cassá considera “una de las cumbres culturales y morales de los dominicanos y la conciencia más preclara del liberalismo nacional de su época”



No puedo dejar de destacar el aporte e interés de Roberto Cassá al conocimiento de la historia de la mujer dominicana. Aborda las biografías de María Trinidad Sánchez, la primera mujer de la época republicana asesinada por sus posiciones políticas; Salomé Ureña, a quien considera un “paradigma de lo deseable” y figura “cumbre de la realización moderna de la mujer dominicana”, y la de Minerva Mirabal, la responsable de recoger las expectativas revolucionarias de su generación política, por encima de la simbología que en su oportunidad resumió Manolo Tavárez Justo, fue la mujer que “rompió los estereotipos sexistas que acuerdan funciones secundarias a la mujer en la vida social”. Abordando esas biografías, el autor confirma su apego al estudio de los excluidos y marginados de la historiografía tradicional. Entre esos excluidos, el género femenino que, a decir de él, estaban relegados y ausentes de los hechos, y critica la posición de los historiadores, que con una visión excluyente, solo destacan a los personajes que tuvieron relación con el Estado. “Visto así el proceso histórico –dice Cassá–, resultan falaces las manidas expresiones de historiadores tradicionales” sobre “pueblos sin historia” o “grupos humanos sin historia”. Su posición lo lleva a formalizar la necesidad de reescribir la historia, de “forma que ingresen a ella los “sin historia”, en el que el género femenino “ocupa un espacio de primer importancia en esta exigencia”.


Sería interesante profundizar en aspectos desconocidos de algunos personajes que aparecen en la obra como, por ejemplo, el papel desempeñado por Eugenio Deschamps en la fundación del proyecto que se conoció como “Partido Liberal”, considerado por sus detractores, a finales del siglo XIX , como una organización de carácter socialista y, que entiendo como la primera agrupación izquierdista de la República Dominicana; pero este no es el momento para entrar en los pormenores
de esta organización de vida efímera. Se nos quedan propuestas y opiniones contenidas a todo lo largo del texto que estamos comentando, pero ya ustedes tendrán la oportunidad de leer esta obra y, posiblemente, llegarán a las mismas conclusiones a que hago referencia. Por esa razón, quisiera terminar no sin dejar de felicitar al doctor Roberto Cassá por entregarnos este libro que entiendo fundamental para el conocimiento de la historia y las biografías de los más importantes personajes del pasado dominicano, así como al historiador Juan Daniel Balcácer y a los amigos de la Editora Alfa y Omega por coincidir en este importante esfuerzo.

ALEJANDRO PAULINO RAMOS
Subdirector Archivo General de la Nación


CONTENIDO DEL LIBRO

ANTONIO SÁNCHEZ VALVERDE
INTELECTUAL DEL CRIOLLISMO

JUAN SÁNCHEZ RAMÍREZ
CAUDILLO DE LA RECONQUISTA

JOSÉ NÚÑEZ DE CÁCERES
PRECURSOR DE LA INDEPENDENCIA

ANDRÉS LÓPEZ DE MEDRANO
PRECURSOR DE LA DEMOCRACIA

JUAN PABLO DUARTE
EL PADRE DE LA PATRIA

TOMAS BOBADILLA
EL HOMBRE DE ESTADO

PEDRO SANTANA
AUTÓCRATA Y ANEXIONISTA

FRANCISCO DEL ROSARIO SÁNCHEZ
FUNDADOR DE LA REPÚBLICA

MATÍAS RAMÓN MELLA
EL PATRIOTISMO HECHO ACCIÓN

MARÍA TRINIDAD SÁNCHEZ
LA HEROÍNA DE FEBRERO

JOSÉ JOAQUÍN PUELLO
TRIBUNO DEL PUEBLO

ANTONIO DUVERGÉ
PRIMER GUERRERO DE LA INDEPENDENCIA

BUENAVENTURA BÁEZ
CINCO VECES PRESIDENTE

GASPAR POLANCO
PRIMER JEFE DE LA RESTAURACIÓN

JOSÉ MARÍA CABRAL
GENERAL DE TRES GUERRAS PATRIAS

MANUEL RODRÍGUEZ OBJÍO

ULISES FRANCISCO ESPAILLAT
CIVILISTA DEMOCRÁTICO

https://drive.google.com/file/d/13LKgwHDkmNTfJsizliNTs0E_-vLBb740/view?usp=sharing





domingo, 2 de diciembre de 2018

El Tíguere dominicano - Lipe Collado, pdf descarga gratis


El Tíguere es un ser de sicología propia cuya leyes es salir bien de cualquier situación o problemática o caer parado.

El uso indiscriminado de la palabra "tíguere" da lugar hoy día a confusiones al momento de estudiar este dominicanismo y sus acepciones, y a quien o quienes designa. La palabra "tíguere" (del mismo modo que el famoso "sanantonio" que va de boca en boca: "coño") adquiere matices diversos dependiendo de las entonaciones, el momento y hasta el lugar en que se pronuncie, Desde luego, entre la palabra "tíguere" y sus aumentativos, diminutivos y acepciones, y el famoso "coño" hay una franja significativa que los separa, y es el hecho cierto de que Tíguere sirve para designar a un ser social de características específicas. La palabra Tíguere es rica en variaciones de significados, aunque gira siempre alrededor del ser social que etiqueta. Podría ser un reconocimiento, podría ser
un rechazo, podría ser un calificativo despectivo, podría ser una advertencia; podría ser de diversos sentidos, dependiendo su uso de las circunstancias. Aunque el Tíguere Dominicano es un ser social
peculiar, de estilo y sicología propios, la palabra ha adquirido una baja connotación superpuesta al personaje popular que probablemente ha provocado las mayores remedaciones en toda la historia nacional. Las madres dominicanas que son de mentalidad tradicional y conservadora, han contribuído a difundir un concepto erróneo respecto del Tíguere, siendo esto hoy compartido por muchos dominicanos. Para esas madres "el tíguere" o es un delincuente o está en el camino de serlo. Sencillamente, es un ser pernicioso … y es que las madres dominicanas, en una actitud de protección de sus hijos, principalmente si son hembras, acostumbran a prevenirlos de "los tígueres de la calle", equiparándolos con los más execrables y reprochables delincuentes. Cuando se refieren a algún violador sexual, pongamos por caso, hablan del "tíguere forzador", del "tíguere violador".
Asimismo, para los miembros de las familias tradicionales de la sociedad dominicana -regularmente
de su clase media alta en adelante- la palabra "tíguere" tiene una sola acepción y el Tíguere sólo es uno: maleante, callejero, sinvergüenza, ladrón… y hay que admitir que la palabra "tíguere" en una de sus acepciones tiene una baja connotación: maleante, violador, ladrón; "malandro" como se le llama en Venezuela al delincuente común depredador. Es tan así que algunos hombres que se califican a sí mismos como "tígueres" se ofenden si les dicen "tígueres" en un lugar y momento dados.

Lipe Collado

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