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Escritos: Revista Cultural

lunes, 17 de febrero de 2020

Los silencios de Juan Pablo Duarte (Luces y sombras de un hombre excepcional)-Francisco M. de las Heras y Borrero, pdf descarga gratis


UN ANÁLISIS HISTORIOGRÁFICO

La vida de Juan Pablo Duarte posee elementos que conllevan a imaginar las aventuras de un hombre dispuesto a darlo todo por la emancipación de su país. Ciertamente, el siglo XIX tuvo una impronta en el continente americano: la desestructuración del dominio español y la fundación de repúblicas. A esa misión se sumaron muchos esfuerzos que consistían en la incorporación de hombres y mujeres a un proceso inédito de transmisión de ideales de libertad y conformación de una patria. Los obstáculos eran muchos, sobre todo de corte ideológico porque los habitantes estaban acostumbrados a asociar el orden con la monarquía, era la imagen de un rey que gobernaba desde Madrid y donde simbólicamente todas las instancias del poder se encontraban asociadas a su figura.
El panorama político de los territorios de ultramar cambió definitivamente tras la ruptura con el régimen de Madrid, la articulación en estados-nación configuró una dinámica que continuaría a lo largo del siglo xix y parte del xx . No fue menos cierto para los habitantes de La Española la necesidad de sumar esfuerzos para constituirse como república autónoma e independiente, luego de pasar por etapas sucesivas de confrontación con el vecino Haití. La participación de Duarte en estos hechos fue decisiva y marcó impronta a partir de 1838 cuando funda y preside la sociedad secreta La Trinitaria y juramenta a sus miembros bajo el lema «Dios, Patria y Libertad».
En 1843 los dominicanos renuevan estrategias para liberarse del yugo haitiano y al año siguiente consiguen la independencia. El triunfo de Duarte dura poco, debido a factores políticos adversos, se ve en la necesidad de abandonar la isla rumbo a un exilio incierto que lo mantendrá aislado desde 1845 hasta 1864 en Venezuela.
Luego vino el silencio, marcado por una ausencia significativa del prócer de la cual no se ha podido reconstruir sino algunos aspectos descritos en las remembranzas de su hermana, Rosa Duarte.
En efecto, llama poderosamente la atención el período de Duarte durante su permanencia en Venezuela, sobre todo por su proceder que consistió en un aislamiento en territorios del interior de ese país. Una combinación de llanura y selva amazónica fueron parte de los escenarios geográficos visitados por este dominicano que, a duras penas, conocemos por medio de información documental. La parquedad es lo notorio en este período de la vida de Duarte, noticias de Achaguas y San Fernando de Apure dan cuenta de la amistad sostenida con figuras del Partido Liberal venezolano, sumado a la decisión de una vida retirada en una misión del pueblo de San Carlos de Río Negro en las profundidades de la selva y, por último, el súbito retorno a Caracas. Las incógnitas incitan a la investigación, a la búsqueda de pistas que renueven la curiosidad por aclarar los hechos y las circunstancias del exilio de Duarte en el subcontinente americano, pero la falta de documentación es desconcertante.
Algunas diligencias puntuales le fueron encomendadas a Duarte en su regreso a la isla en 1864; regresa ese mismo año a Venezuela y muere en Caracas el 15 de julio de 1876. Una pequeña esquela, en un periódico local, anuncia el fallecimiento de quien fuera uno de los padres de la independencia dominicana. La muerte del prócer fue modesta y no contó con los honores militares correspondientes a su distinción.
Ahora bien, ¿qué hay detrás de la necesidad de reconstruir la vida de Duarte durante su permanencia en Venezuela? ¿Cuáles serían las hipótesis más viables para tratar de aclarar el vacío que los documentos no han podido evidenciar? ¿Por qué la decisión de retirarse durante tanto tiempo de la dinámica política de la República Dominicana para, a su regreso, no ser tomado en cuenta por el gobierno de la Restauración? Estas y otras interrogantes forman parte de la presente investigación, en la cual hemos recorrido un camino que invita a reflexionar sobre las circunstancias por las que tuvo que pasar Juan Pablo Duarte, quizás el más humano de los héroes de la independencia hispanoamericana.
La primera etapa de la investigación consistió en la lectura de las biografías más representativas de Duarte, luego una revisión en diferentes archivos de la capital venezolana. El balance historiográfico proporcionó nuevas conjeturas en torno al aislamiento del prócer, junto al cotejo de los documentos.
En este sentido, notamos que la ausencia de material impide la claridad de las acciones de Duarte en territorios del interior venezolano. Ahora bien, el tono de los discursos historiográficos intenta sustituir el vacío documental con una prosa florida y recargada que en nada contribuyó a esclarecer dicho período de la vida de Duarte. La intención es sencilla, quisimos humanizar la figura del prócer dominicano para proporcionarle una dimensión real, mucho más apegada a la documentación existente.
La vida de los familiares que lo acompañaron y demás amigos, muchos de ellos emparentados con algún miembro de la familia Duarte Díez, arrojó datos interesantes sobre las actividades asociadas a la compra y venta de propiedades a nombre de Rosa, la hermana del Patricio. Lo anterior contó con el análisis de una publicación venezolana que aclara la situación económica de los Duarte en Caracas. Más pistas para interpelar a la historiografía tradicional. El marco de la investigación estuvo orientado hacia el estudio de la permanencia de Duarte en Venezuela, sin embargo la incorporación de las etapas anteriores resultaba importante para poder elaborar conjeturas.
Durante meses buscamos en acervos documentales de distinta índole, información sobre diversos miembros de la familia Duarte. Actas de defunción, certificados de venta y compra de propiedades, etc. sirvieron para ilustrar y llenar el vacío en torno a la figura de Juan Pablo. No obstante, son más las dudas que los aciertos. Aun así, destaca la necesidad de solventar el enigma que se teje alrededor de la figura de tan importante prócer.
Las claves descritas en esta publicación intentan ahondar, desde la natural curiosidad humana, en las adversidades que padeció Duarte y la necesidad de huir para poder asimilar su exilio. Los motivos que lo llevaron a incursionar en tan remotos parajes son desconocidos, pero añaden cierto toque de intriga y suspenso que hacen de Duarte un sujeto único, distinto a los otros héroes de la independencia hispanoamericana. Es en esa distinción, en la estoicidad del silencio y la ignominia
del exilio, que se encuentra el valor de Juan Pablo, un hombre que eligió el aislamiento, la reflexión y búsqueda internas antes que la confrontación, el debate y exposición asociados a las actividades políticas decimonónicas, tan prestas a las luchas fratricidas, ilegalidades y demás desidias de los primeros pasos de las repúblicas neonatas del continente.
De lo anterior, queda el mandato por estudiar y comprender a los hombres avocados a las acciones civilistas que tanto extrañamos en las historias oficiales, siempre dispuestas a exaltar las glorias obtenidas en los campos de batalla pero tímidas a la hora de relatar la alteridad, tan complementaria para la comprensión integral de los procesos de emancipación en América Latina.
A pesar del grado de general que investía a Duarte, este trató de acoplarse al pensamiento liberal que siembra esperanzas en la ley y la justicia más que en la aplicación de la fuerza que acompaña a las armas. En los escritos de Duarte son perceptibles estas creencias asociadas al pensamiento liberal, no cabe duda que era un personaje sensible al orden y la autonomía del pueblo, tan necesarios para la construcción de una república.

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