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Escritos: Revista Cultural

domingo, 30 de septiembre de 2018

La Impresionante Vida de Un Seductor, Porfirio Rubirosa, Lipe Collado, pdf, descarga gratis



 Porfirio Rubirosa Ariza (San Francisco de Macorís, 22 de enero de 1909-Bosque de Boulogne, 5 de julio de 1965) fue un diplomático, militar, piloto automovilístico y jugador de polo dominicano. Fue uno de los adeptos al régimen dictatorial de Rafael Leónidas Trujillo y uno de los posibles autores de varios de los asesinatos por causas políticas dentro de la dictadura. Rubirosa se hizo famoso como un playboy internacional, por su estilo de vida en la jet set, y sus legendarias proezas sexuales con las mujeres. En su último libro, el escritor estadounidense Truman Capote habla del pene de Rubirosa como algo de descomunal tamaño.​ Entre la jet set estadounidense y europea se le conocía como "Rubi".
Tras conseguir algunos cargos menores en la carrera burocrática dominicana, tales como: subsecretario de Estado, de relaciones exteriores y diputado del Congreso Nacional, Rubirosa llegó a ser diplomático del país ocupando varios puestos como embajador en diferentes países. Conquistó y desposó a varias mujeres, entre ellas algunas de la alta sociedad. Llegó a contraer nupcias con Flor de Oro Trujillo (1932-1938), Danielle Darrieux (1942-1947), Doris Duke (1947-1951), Barbara Hutton (1953-1954) y Odile Rodin (1956-1965). Fue demandado en al menos dos de los divorcios, las esposas alegaron adulterio en ambos casos. Fue vinculado sentimentalmente a Dolores del Río, Eartha Kitt, Marilyn Monroe, Ava Gardner, Rita Hayworth, Soraya Esfandiary, Peggy Hopkins Joyce, Joan Crawford, Veronica Lake, Kim Novak, Judy Garland, y Zsa Zsa Gabor, varias fueron relaciones extra maritales. A pesar de haber tenido muchas relaciones amorosas y haberse casado cinco veces, Rubirosa nunca tuvo hijos ya que era estéril. Zsa Zsa Gabor fue sin duda el gran amor de su vida, a quien conoció en enero de 1953 en Nueva York y quien le acompañó por muchos años.

 Rubirosa murió el 5 de julio de 1965 en el Bosque de Boulogne (París) al estrellarse su Ferrari 250 GT Berlinetta contra un castaño después de una fiesta en el club nocturno Jimmy's de la capital francesa. La fiesta se había celebrado porque había ganado la copa de polo Coupe de France.

 Fuente: Wikipedia




https://drive.google.com/file/d/1BoHyhcKJ5QE-b-TT3oqOy3sLLr03iB9m/view?usp=sharing



Características del Don Juan o Casanova o Playboy


Porfirio Rubirosa (Rubi) ha sido calificado como el más grande "playboy" del Siglo XX. "Playboy" es una palabra compuesta que carece de traducción literal. La traducción aproximada de la palabra nos llevaría a pensar en un niño que se divierte. Pero un playboy no es ningún nene, es un seductor que gusta a las mujeres.
La expresión "playboy" es la que en los años cuarentas y cincuentas sustituye a las de "Don Juan" y Casanova para referirse al hombre cazador de corazones de mujeres sin comprometerse permanentemente con ninguna. Rubirosa fue un "playboy" trasuntado en chulo, como lo explicamos claramente en las páginas 16 y 17. Su "playboysmo" o donjuanismo o casanovismo demanda un análisis retroactivo. Todos los donjuanes como Rubirosa y Alí Khan-i son inestables y desestabilizadores y generalmente ocultan una desdicha o razón profunda que se empeñan en impedir que brote. En el caso de Rubirosa hay que colocar en el análisis su esterilidad. Sus familiares y cercanos nunca handado datos convincentes respecto a cómo él asumió su esterilidad desde que tuvo conocimiento de la misma.



El poeta dominicano Víctor Villegas refirió en 2001 que cierta vez Rubirosa estaba a la puerta de «La Cafetera», de la calle El Conde de Santo Domingo, adonde había llegado en un carro deportivo descapotable. Eran los años cincuentas. Amigos y conocidos de él hacían chanzas sobre su fama internacional. En un momento en que el poeta dominicano Ramón Lacay Polanco le atribuyó a Rubirosa haberse burlado del mundo del Jet-Set-a, por lo que era un hombre réquete probado, Rubirosa pareció entristecerse y le dijo aproximadamente... «si tu supieras mi pena no hablarías así» ... Su pena era la de que «nunca he podido tener un hijo» ...
Para el ensayista español Gregorio Marañón los donjuanes en vez de ser ejemplos de virilidad resultan de «sexualidad equívoca y ambigua». Los coloca en la arena movediza del, sexo ...

 
«Los donjuanes que andan por el mundo son, en efecto, hombres de psicología, y a veces de morfología, netamente alejadas del tipo viril estricto, incapaces para una actuación social fecunda, y no raras veces bordeando la zona semi normal en que los dos sexos se confunden». La última parte de sus juicios desentona
en cuanto a Rubirosa porque él no dejó huellas de confusión de sexos. Él no era ningún «adonis», en el que el atractivo principal reside en que su rostro muestra una belleza próxima a una mujer bella. Rubirosa era de rostro duro, con una pizca de achinamiento en sus ojos. Y una nariz relativamente ancha -
vista de frente- en un rostro- de pómulos gruesos.
A juicio de Marañón en el hombre "normal y maduro" lo sexual primario debe ser accidental en comparación con lo sexual secundario que es la actuación social verificada en el trabajo.
Aquel "debe ocupar" (... ) "el sector más amplio de su energía" (página 64 de su obra Tres Ensayos sobre la Vida Sexual"). y asegura que el hombre está condenado a la acción, al trabajo, o en cambio se feminiza y muere.



Sin embargo, reconoce, -y esto obra a favor del don Juan pecu liar llamado Porfirio Rubirosa- que el deporte sustituye al trabajo en cuanto es acción pura y mantiene viva "la atracción en la lucha de los sexos". Eldeporte tiene sentido sexual atractivo para las mujeres, lo que se demuestra en la significación "que tiene el público femenino en los espectáculos deportivos y la frecuencia con que el amor figura entre los premios del vencedor".
Marañón parece introducirse en la condición de deportista de Rubirosa, quien mezcló elegantemente deporte y sexo, deporte y diversión, deporte y atracción social. "La mujer que nos pinta Ovidio siguiendo con ojos anhelantes y con el corazón encendido las proezas de los artistas del circo, es la misma que
hoy acude a las olimpíadas modernas a cumplir, sin saberlo, la ley fisiológica de pagar el esfuerzo varonil con el amor. Y, en suma, es el trasunto de la hembra del ciervo, que espera que riñan los machos para ser poseída por el más fuerte".
Los donjuanes y los lascivos se alimentan del ocio. El hombre hombre tiene que ser un esclavo de la acción. Hasta en el llamado evangelio de Buda vinculan al que mora en la sombra del ocio con el desenfreno lascivo.

Rubirosa era una mezcla de Otelo y Don Juan. Otelo resolvía su instinto en muy pocos amores, o mejor, en uno solo, rico "en matices sentimentales y pasionales". Don Juan era su antítesis. Rubirosa se repartía pero en cada reparto principal lo entregaba todo. Y se diferenciaba casi perfectamente del don Juan que Marañón nos pinta talmente en las páginas 203 y 204 de su ensayo: «Don Juan es todo lo contrario. Su virilidad, contra todas las apariencias, es muy indiferenciada, es muy y floja, como en otras ocasiones creo haber demostrado. Por ello, su morfología recuerda más al canon de la belleza correcta y armónica de la mujer que al enérgico de la masculinidad. Y por ello su instinto resbala de mujer a mujer, sin encontrar jamás a "la mujer"; y esta es su tragedia. Como el turista que consume su vida de país en país, visitando, guía en mano, sus monumentos, pero sin penetrar un solo instante en la vida recóndita de la ciudad o del paisaje, que alienta en los interiores vulgares y en los rincones innominados, así consume su existencia el Don Juan, cuya definición más exacta sería esta de turista del amor (83). Turista y no viajero; ésto es, el
que da vueltas en torno de las cosas sin penetrarlas nunca.»



«De ahí mi encono, no contra Don Juan, que ello sería pueril, sino contra el mito que sustenta. Este mito es dañino, primero, por ser mito; es decir, por ser mentira; pero, ade más es la justificación glorificada de una poligamia estéril y
con detrimento del trabajo creador. Que sea así quien quiera o quien pueda; pero que no se pretenda hacer de ello el modelo de la virilidad, que es todo lo contrario. Sin contar con que el donjuanismo supone siempre, por parte de la mujer que de grado o por fuerza se presta a su juego, una abyección sexual y social que entristece y subleva.»

Es necesario precisar ahora que el mito literario don Juan tiene un antecedente histórico, y que Casanova existió. A Don Juan lo creó Tirso de Molina en su obra "El Burlador de Sevilla y Convidado de Piedra". Se basó en Juan de Maraña, caballero sevillano. Autores famosos de Francia, Inglaterra e Italia retomaron el personaje dándole mayor relieve mundial. En la música Strauss y Mozart contribuyeron a su consagración. En cuanto a "Casanova", se trata de Giovanni Giacomo Casanova de Seingalt, nacido en Venecia en 1725 y muerto en 1798, a los 73 años de edad. Dejó unas memorias sobre su vida.

Lipe Collado