BIBLIOTECA DE LIBROS DOMINICANOS EN PDF


Escritos: Revista Cultural

viernes, 7 de diciembre de 2018

Antología Narrativa - Iván García Guerra, pdf descarga gratis


Ediciones Ferilibro, sello de publicaciones de la Feria del Libro cuyos orígenes se confunden con el proceso de internacionalización del evento, hoy por hoy, es parte inseparable del cuerpo cultural de la República Dominicana. En efecto, cada año es dado a la estampa un puñado de obras selectas, escogidas conforme a estrictos niveles de exigencia artística e intelectual. Los núcleos poblacionales que esperan con atención el aviso de los títulos que pasarán a engrosar la lista de obras que, en cada nueva edición del evento publicamos, son cada vez más amplios. El prestigio y el reconocimiento internacional de nuestra Feria y de su sello editorial han corrido parejos desde hace ya diez años.

Desde sus orígenes, en 1998, hasta la hora presente, sus propósitos han sido los mismos: proveer al patrimonio bibliográfico nacional un rimero de títulos a través de los cuales se haga manifiesta la calidad creativa e investigativa ambiente en la República Dominicana, y mediante los cuales se viabilice, al propio tiempo, un llamado ferviente a la atención acerca de nuestras grandezas olvidadas, del presente O del pasado, en el mundo luminoso del quehacer literario nacional.

En esta ocasión, fiel a una de sus líneas de acción fundamentales, Ediciones Ferilibro entrega a la comunidad literaria y académica nacional un compendio del universo narrativo de un escritor que, por su trayectoria vital y por sus bien ganados méritos, es digno de figurar al lado de los más elevados exponentes de la narrativa breve del país. La Antología Narrativa, del laureado actor y dramaturgo Iván García Guerra, constituye el testimonio más elocuente de la singularidad de su prosa y de la profundidad psicológica con que suele abordar los temas que convierte en objeto de
su orbe creativo.

Ferilibro, toda vez que se propone servir de canal multiplicador de textos insoslayables para la historia de la literatura dominicana, asume en ocasiones el compromiso de reunir, en uno o más volúmenes, la obra dispersa o inédita de unos que otros autores o autoras representativos de una época, una generación o un movimiento. Tal es el caso de la Antología Narrativa que, jubilosos, entregamos a la comunidad nacional. Al releer los textos que la integran no hemos podido menos que afirmarnos en la convicción de que, al conmemorarse el décimo aniversario de la etapa internacional de la Feria, en el Año del Libro y de la Lectura, no pudimos hacer mejor elección.

Al depositar este regalo narrativo en manos de quienes harán de este libro su luz o su sombra, sobre quienes recaerá la responsabilidad de ser juez y parte de esta selección: los lectores, sentimos una doble satisfacción: reconocer a quien méritos de sobra tiene, y poner al alcance del público los frutos augustos de uno de nuestros escritores vivos más fecundos. Por sobre todas las peculiaridades, al fin y al cabo, son los lectores quienes tienen la última palabra en cuanto se relaciona con el destino estético de un libro. Sus juicios, inquietudes y valoraciones definirán el
porvenir de esta obra y, por vía de consecuencia, de quien, a través de ella, ha hecho de la palabra escrita el medio de expresión por excelencia.

LIC. ALEJANDRO ARVELO
Director General


https://drive.google.com/file/d/1LloN1i_0bzGD4vNP-n_olr5rWbhzd0Cg/view?usp=sharing




martes, 4 de diciembre de 2018

Personajes dominicanos-Robeto Cassà




Personajes dominicanos es la obra más reciente del historiador Roberto Cassá, director del Archivo General de la Nación (AGN). Esta viene a llenar un vacío en el estudio biográfico de las figuras más prominentes del pasado dominicano, desde el siglo XVIII hasta el último cuarto del XX . A través de los biografiados por el doctor Cassá, podemosconocer la historia misma de la formación y desarrollo de la nación dominicana con sus protagonistas, sus coyunturas y proyectos sociales, las divergencias y enfrentamientos políticos condensados en el liberalismo, el nacionalismo y conservadurismo, así como la formación de una sociedad en la que el despotismo, la corrupción y el autoritarismo se convirtieron en limitantes para la construcción de una verdadera sociedad democrática y participativa.


Las biografías contenidas en este libro comenzaron a conocerse desde mediados de los noventa como parte de la Colección Tobogán y fueron publicadas por la Editora Alfa y Omega atendiendo a una estrategia educativa que “buscaba contribuir a motivar” a los jóvenes en “el interés por la historia y la valoración de las acciones de figuras connotadas del proceso histórico dominicano”, relacionadas con la “intelección de la conciencia nacional”. Por lo tanto, este es un libro que atañe a la formación del pueblo dominicano y sus luchas para alcanzar la estatura de nación independiente, soberana y democrática.
 
 
De modo que podemos regocijarnos ante la posibilidad de poder tener acceso a los dos volúmenes que forman la obra Personajes dominicanos. Cada uno trae 17 biografías políticas, que están contenidas en 964 páginas y abarcan, en el primer volumen, desde Antonio Sánchez Valverde, a quien el doctor Cassá sitúa como el primer intelectual del criollismo; seguido por José Núñez de Cáceres, precursor de la independencia; Andrés López de Medrano, precursor de la democracia; Juan Pablo Duarte, padre de la patria; María Trinidad Sánchez, heroína de febrero y Ulises Francisco Espaillat, civilista democrático. Además de otros importantes personajes de la historia dominicana.

Entre las biografías del segundo volumen se encuentran Gregorio Luperón, guerrero de la libertad; Pedro Francisco Bonó, intelectual de los pobres; Eugenio Deschamps, tribuno popular; Eugenio María de Hostos, maestro ; Salomé Ureña, mujer total ; Américo Lugo, antiimperialista; Mauricio Báez, líder proletario; Minerva Mirabal, revolucionaria y Francisco Alberto Caamaño Deñó, gigante de abril. En estos personajes de nuestra historia, se resumen los proyectos sociales vinculados con la dominicanidad, la fundación del Estado, la defensa a la soberanía y las luchas por un futuro promisorio para todos los dominicanos.


 
Al lado de estos biografiados y repartidos en los dos volúmenes, también aparecen Tomás Bobadilla, hombre de Estado; Pedro Santana, autócrata anexionista; Buenaventura Báez, el proteccionista y Ulises Heureaux, el tirano moderno, quienes sintetizan las cualidades éticas y morales de los políticos perversos, antinacionales, oportunistas y corruptos que han marcado nuestro pasado y, posiblemente, los más responsables del retroceso social vivido por los dominicanos en una parte importante de la época republicana.

 
Es cierto que junto a estas biografías, contenidas en Personajes Dominicanos, faltan otras que deberán ser publicadas oportunamente por el doctor Cassá, entre las que me atrevo sugerir la de Santiago Guzmán Espaillat, el nacionalista; Ramón Cáceres, el déspota; Manuel Arturo Peña Batlle, el intelectual de la dictadura; Rafael Trujillo Molina, el tirano; Ercilia Pepín, la maestra nacionalista; Maximiliano Gómez, el revolucionario; Joaquín Balaguer, el continuador de la dictadura; Juan Bosch, el padre de la democracia y José Francisco Peña Gómez, el orador de las multitudes. Faltan biografías que recojan del olvido a los excluidos de la historia, los liderazgos juveniles y los que por su condición de clase, todavía no han provocado el interés de los que estudian el pasado dominicano, exceptuando al doctor Roberto Cassá que sí ha dedicado parte de su vida y de sus esfuerzos intelectuales a escribir sobre la juventud, el movimiento obrero y las luchas socialistas, el enfrentamiento de los gavilleros contra el poder azucarero y la opresión extranjera. Ahora está concluyendo la historia del movimiento mesiánico desarrollado en torno a las figuras de Olivorio Mateo y los Mellizos de Palma Sola. El autor tiene un importante reto al que no podrá rehuir: publicar dos tomos más para completar la obra que a partir de hoy tendremos la oportunidad
de leer y estudiar.

 
La producción histórica del doctor Cassá está contenida en la publicación de más de cincuenta títulos, que han estado apareciendo desde 1974, cuando puso a circular Los taínos en la Española, pasando por los dos volúmenes de la Historia social y económica de la República Dominicana, así como otros de suma importancia entre los que sobresalen Capitalismo y dictadura, Los doce años de Balaguer, Los orígenes del Movimiento 14 de Junio, la Antología de Eugenio Deschamps, la importantísima obra Rebelión de los Capitanes, y ahora su último libro, Personajes dominicanos.

 
Debemos destacar el aporte del historiador Juan Daniel Balcácer y la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, institución de la que el licenciado Balcácer es presidente, para hacer posible esta primera edición de Personajes dominicanos. En la presentación de la obra, Balcácer destaca que Roberto Cassá “no se circunscribe a relatar de manera lineal la vida de los personajes objeto de estudio [...], sino que más bien se adentra en la psicología de sus protagonistas y, tras ubicarlos en el marco histórico social en el que les correspondió actuar, logra estructurar un relato ponderado y bien documentado que torna mucho más inteligible tanto la actuación de cada personaje como las causas de determinados episodios históricos”, afirmación con la que coincido totalmente. Cuando leía las biografías aparecidas en esta obra, con el fin de preparar esta nota, sentí la necesidad de reflexionar sobre la forma en que el pueblo dominicano se fue constituyendo como nación, las luchas libradas para lograrlo y la manera en que la participación y las ideas de los personajes se entrelazaban con los intereses políticos y económicos propios de los dominicanos, a la vez que otros defendían su apego a las intenciones geopolíticas de las potencias coloniales. Gran parte de las preguntas surgidas en el proceso de elaboración de esta nota, están aclaradas en el libro que estamos comentando. Repasando cada una de las biografías, podemos ubicar algunos de los ejes que motivaron a su autor.



Relacionados con la construcción y la existencia misma de la nación dominicana, y como parte de ella, con los movimientos y las ideologías políticas, los intereses colonialistas de las potencias, la lucha por la libertad, la independencia y la soberanía; el enfrentamiento contra las potencias extranjeras, el nacionalismo, el proteccionismo y anexionismo, así como los proyectos liberales y democráticos y la clara intención de rescatar del olvido a los sectores excluidos en casi todos los textos biográficos hasta ahora publicados en nuestro país. Esto explica que en este libro, junto a Sánchez Valverde, Juan Pablo Duarte y Gregorio Luperón, también estén presentes Ramón Natera, Olivorio Mateo y Mauricio Báez. En el caso de Antonio Sánchez Valverde, el doctor Cassá destaca el propósito del autor de Idea del Valor de la Isla Española de enaltecer a los criollos, considerándolos los legítimos habitantes, e igualándolos a los españoles de la metrópolis, aunque su toma de conciencia “estaba atravesada por la reafirmación de su hispanidad” y en contraposición con los vecinos de la parte francesa de la isla, excluyendo a los esclavos, negros y mulatos, a quienes negaba la condición de ser parte de la comunidad dominicana.




Adentrándose en la vida y participación política de Juan Sánchez Ramírez, al que ubica como “el primer personaje de significación política en la historia dominicana”, el autor explica la resistencia de los dominicanos a la decisión tomada por España de ceder a Francia el territorio de la parte española y la forma en que la búsqueda de la autonomía “se relacionó estrechamente con la protesta de los libertos y esclavos, que aspiraban a la igualdad”, expresada en la lucha contra la dominación francesa, indicio de que se percibía el “asomo de un embrionario nivel de conciencia nacional”. Esa conciencia nacional en formación se manifestó con claridad en la actitud de José Núñez de Cáceres, el intelectual que diseñó el primer proyecto social y político acorde con las ideas liberales de la época, y que lo llevó a proclamar la Independencia Efímera de 1821, rompió con la imperial España y trató de establecer un sistema político que “garantizara los derechos de los individuos y que permitiera a la sociedad canalizar sus aspiraciones a través del Estado”, conjugó “las aspiraciones de los criollos ilustrados que ansiaban el establecimiento de un estado político moderno” y el interés de “evitar la absorción por Haití”.


En ese proyecto de nación, abortado por la presencia haitiana, participó Andrés López de Medrano, el “más resuelto abanderado de posturas liberales” de la época y quien reclamaba el derecho y “la libertad de negociar con todos los países del mundo sin obstáculos artificiales o arancelarios”. López de Medrano fue el primer dominicano de tendencia liberal en dar “pasos para la defensa de la propuesta liberal, fundando el primer partido político de la historia dominicana, el Partido Liberal”,
que se enfrentó a las corrientes absolutistas y conservadoras en el primer cuarto del siglo XIX . Abortados los esfuerzos de Núñez de Cáceres y López de Medrano se impuso la dominación haitiana y la consiguiente resistencia de los dominicanos para reafirmar su identidad y auspiciar de manera definitiva la formación de la República Dominicana. Responsabilidad histórica que recayó en el patricio Juan Pablo Duarte y sus seguidores de La Trinitaria. Duarte, dice el doctor Cassá, tuvo el mérito de ser el que primero comprendió “que el pueblo dominicano tenía las potencialidades para constituirse en nación, es decir, llevar una vida soberana a través de un Estado independiente” y que los dominicanos “constituían un conglomerado con rasgos particulares y tenían conciencia de esa situación” expresada en su posición de oponerse a toda dominación extranjera. Pero una parte de las élites económicas y políticas, que participaron en la separación de Haití, le negaban esa condición al pueblo dominicano y prefirieron aliarse a los intereses de Francia y España para promover la enajenación del territorio, el protectorado y la anexión. En esa posición conservadora y antinacional se destacaron personajes como Tomás Bobadilla, Buenaventura Báez y el general Pedro Santana.

 
La anexión a España, los intentos anexionistas de Buenaventura Báez negociado con los Estados Unidos, los asomos relacionados con los intereses haitianos para promover la vuelta a la condición de dependencia que había quedado atrás, produjo la profundización de la conciencia nacional manifestada en la guerra de la Restauración y la formación del Partido Nacional, agrupación que por décadas se enfrentó al conservadurismo, bajo la dirección de Gregorio Luperón y la orientación democrática de Ulises Francisco Espaillat, a quien el doctor Roberto Cassá considera “una de las cumbres culturales y morales de los dominicanos y la conciencia más preclara del liberalismo nacional de su época”



No puedo dejar de destacar el aporte e interés de Roberto Cassá al conocimiento de la historia de la mujer dominicana. Aborda las biografías de María Trinidad Sánchez, la primera mujer de la época republicana asesinada por sus posiciones políticas; Salomé Ureña, a quien considera un “paradigma de lo deseable” y figura “cumbre de la realización moderna de la mujer dominicana”, y la de Minerva Mirabal, la responsable de recoger las expectativas revolucionarias de su generación política, por encima de la simbología que en su oportunidad resumió Manolo Tavárez Justo, fue la mujer que “rompió los estereotipos sexistas que acuerdan funciones secundarias a la mujer en la vida social”. Abordando esas biografías, el autor confirma su apego al estudio de los excluidos y marginados de la historiografía tradicional. Entre esos excluidos, el género femenino que, a decir de él, estaban relegados y ausentes de los hechos, y critica la posición de los historiadores, que con una visión excluyente, solo destacan a los personajes que tuvieron relación con el Estado. “Visto así el proceso histórico –dice Cassá–, resultan falaces las manidas expresiones de historiadores tradicionales” sobre “pueblos sin historia” o “grupos humanos sin historia”. Su posición lo lleva a formalizar la necesidad de reescribir la historia, de “forma que ingresen a ella los “sin historia”, en el que el género femenino “ocupa un espacio de primer importancia en esta exigencia”.


Sería interesante profundizar en aspectos desconocidos de algunos personajes que aparecen en la obra como, por ejemplo, el papel desempeñado por Eugenio Deschamps en la fundación del proyecto que se conoció como “Partido Liberal”, considerado por sus detractores, a finales del siglo XIX , como una organización de carácter socialista y, que entiendo como la primera agrupación izquierdista de la República Dominicana; pero este no es el momento para entrar en los pormenores
de esta organización de vida efímera. Se nos quedan propuestas y opiniones contenidas a todo lo largo del texto que estamos comentando, pero ya ustedes tendrán la oportunidad de leer esta obra y, posiblemente, llegarán a las mismas conclusiones a que hago referencia. Por esa razón, quisiera terminar no sin dejar de felicitar al doctor Roberto Cassá por entregarnos este libro que entiendo fundamental para el conocimiento de la historia y las biografías de los más importantes personajes del pasado dominicano, así como al historiador Juan Daniel Balcácer y a los amigos de la Editora Alfa y Omega por coincidir en este importante esfuerzo.

ALEJANDRO PAULINO RAMOS
Subdirector Archivo General de la Nación


CONTENIDO DEL LIBRO

ANTONIO SÁNCHEZ VALVERDE
INTELECTUAL DEL CRIOLLISMO

JUAN SÁNCHEZ RAMÍREZ
CAUDILLO DE LA RECONQUISTA

JOSÉ NÚÑEZ DE CÁCERES
PRECURSOR DE LA INDEPENDENCIA

ANDRÉS LÓPEZ DE MEDRANO
PRECURSOR DE LA DEMOCRACIA

JUAN PABLO DUARTE
EL PADRE DE LA PATRIA

TOMAS BOBADILLA
EL HOMBRE DE ESTADO

PEDRO SANTANA
AUTÓCRATA Y ANEXIONISTA

FRANCISCO DEL ROSARIO SÁNCHEZ
FUNDADOR DE LA REPÚBLICA

MATÍAS RAMÓN MELLA
EL PATRIOTISMO HECHO ACCIÓN

MARÍA TRINIDAD SÁNCHEZ
LA HEROÍNA DE FEBRERO

JOSÉ JOAQUÍN PUELLO
TRIBUNO DEL PUEBLO

ANTONIO DUVERGÉ
PRIMER GUERRERO DE LA INDEPENDENCIA

BUENAVENTURA BÁEZ
CINCO VECES PRESIDENTE

GASPAR POLANCO
PRIMER JEFE DE LA RESTAURACIÓN

JOSÉ MARÍA CABRAL
GENERAL DE TRES GUERRAS PATRIAS

MANUEL RODRÍGUEZ OBJÍO

ULISES FRANCISCO ESPAILLAT
CIVILISTA DEMOCRÁTICO

https://drive.google.com/file/d/13LKgwHDkmNTfJsizliNTs0E_-vLBb740/view?usp=sharing





domingo, 2 de diciembre de 2018

El Tíguere dominicano - Lipe Collado, pdf descarga gratis


El Tíguere es un ser de sicología propia cuya leyes es salir bien de cualquier situación o problemática o caer parado.

El uso indiscriminado de la palabra "tíguere" da lugar hoy día a confusiones al momento de estudiar este dominicanismo y sus acepciones, y a quien o quienes designa. La palabra "tíguere" (del mismo modo que el famoso "sanantonio" que va de boca en boca: "coño") adquiere matices diversos dependiendo de las entonaciones, el momento y hasta el lugar en que se pronuncie, Desde luego, entre la palabra "tíguere" y sus aumentativos, diminutivos y acepciones, y el famoso "coño" hay una franja significativa que los separa, y es el hecho cierto de que Tíguere sirve para designar a un ser social de características específicas. La palabra Tíguere es rica en variaciones de significados, aunque gira siempre alrededor del ser social que etiqueta. Podría ser un reconocimiento, podría ser
un rechazo, podría ser un calificativo despectivo, podría ser una advertencia; podría ser de diversos sentidos, dependiendo su uso de las circunstancias. Aunque el Tíguere Dominicano es un ser social
peculiar, de estilo y sicología propios, la palabra ha adquirido una baja connotación superpuesta al personaje popular que probablemente ha provocado las mayores remedaciones en toda la historia nacional. Las madres dominicanas que son de mentalidad tradicional y conservadora, han contribuído a difundir un concepto erróneo respecto del Tíguere, siendo esto hoy compartido por muchos dominicanos. Para esas madres "el tíguere" o es un delincuente o está en el camino de serlo. Sencillamente, es un ser pernicioso … y es que las madres dominicanas, en una actitud de protección de sus hijos, principalmente si son hembras, acostumbran a prevenirlos de "los tígueres de la calle", equiparándolos con los más execrables y reprochables delincuentes. Cuando se refieren a algún violador sexual, pongamos por caso, hablan del "tíguere forzador", del "tíguere violador".
Asimismo, para los miembros de las familias tradicionales de la sociedad dominicana -regularmente
de su clase media alta en adelante- la palabra "tíguere" tiene una sola acepción y el Tíguere sólo es uno: maleante, callejero, sinvergüenza, ladrón… y hay que admitir que la palabra "tíguere" en una de sus acepciones tiene una baja connotación: maleante, violador, ladrón; "malandro" como se le llama en Venezuela al delincuente común depredador. Es tan así que algunos hombres que se califican a sí mismos como "tígueres" se ofenden si les dicen "tígueres" en un lugar y momento dados.

Lipe Collado

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