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Escritos: Revista Cultural

viernes, 23 de noviembre de 2018

El ojo del arúspice (Poesía), José Mármol, pdf descarga gratis




EL OJO DEL ARUSPlCE
o la suerte de la muerte.
(Fragmento)

La espera del arúspice es la espera del poema. En poesía -como en la vida -la muerte es siempre esa otra zona que se mira como por inversión- lo otro, el fondo del espejo-: vida invertida, la muerte no escapa al dualismo natural que pretende siempre instituirse en lógica. La muerte deviene así la novida.
Una primera lectura de los poemas de José Mármol muestra cómo queda en ellos retratada la muerte en su aspecto más crucial o visible: la des-composición de los cuerpos, es decir, huesos, carnes rotas, ojos desorbitados, todas las zonas físicas que entran en el poema como elementos codificadores de una muerte invocada. Pero esa mirada a la muerte o a lo muerto se invierte en el poema, y lo visto no es ya la muerte ( o la vida) en el espejo invertido del no-ser. Llamar a la muerte es y ha sido siempre, reconocer y afirmar la vida, desde las fórmulas nigromantes hasta la poesía hermética. Góngora lo hizo cuando fue su turno. Para él -y creo que para todo hombre renacentista- el ideal de lo vital, de la vida, era la permanencia (¿inmortalidad?) de lo vivo sobre lo muerto.

Mármol logra extender la mirada de la muerte hasta casi producir dos líneas visuales asintomáticas de la vida, un paralelismo en el cual ambas líneas (la vida y la muerte) se reflejan sin interceptarse (de nuevo la metáfora del espejo).

G.e. Manuel,
Marzo 3, 1984



El Ojo del Arúspice de José Mármol constituye el principio de una nueva órbita textual, donde la muerte como temática medular es el mito de la imagen que no es más que la vida misma.
Mito transubstanciado a través de un discurso que diseca el cuerpo del poeta como pensamiento, para dejarlo fluir en un vitalismo unas veces fenómenólogico y otras existencia que destruye lo tempo-espacial del ser. Las nuevas visiones, las presencias extrañas, los hallazgos rítmicos y sintácticos y las revelaciones místicas que dimanan de los símbolos incorpóreos e inexplicables, pero susceptibles de placer en sus formas expresivas, son con todo su saber la inocencia del genio poético, la liberación más radicalmente antidogmática del ser y la disolución de la realidad objetiva y evidente, creando así otro ámbito subjetivo que como epifanía deviene al nombre contradicción en el encuentro mítico consigo mismo.
Por eso la la ingenuidad en esta poética, es filosofía que empuja la poesía al naufragio continuo para de allí mismo mostrar las entrañas de la imagen como experiencia de límite, donde el poeta es indefectiblemente una fatalidad cotidiana.

Plinio Chahín


https://drive.google.com/file/d/1ZRD5ZUs2je7gyaPOVqE9lgXXk_6ePXIJ/view?usp=sharing

miércoles, 21 de noviembre de 2018

ANTOLOGIA CLASICA DE LA LITERATURA ARGENTINA, Pedro Henríquez Ureña - Jorge Luis Borges, pdf descarga gratis




En la presente ANTOLOGIA CLASICA DE LA LITERATURA ARGENTINA se aspira a ofrecer a los lectores una noción sintética de lo que fue la obra de los escritores y poetas del pasado definitivamente concluso: el título imponía limitaciones, y pensamos que sólo debería abarcar la extensión de tiempo que va desde los comienzo de la cultura de tipo occidental en el Río de la Plata, en el siglo XVI, hasta el final del período de organización de la Argentina moderna, en la década de 1880 a 1890. De los treinta y cinco autores que constituyen el conjunto, once alcanzaron el siglo XX; pero es significativo que cuanto escribieron todavía en nuestro siglo mire en general hacia el pasado: o es historia o son recuerdos personales.

No incluimos, pues, escritores nacidos después de 1850 o 1851: la generación de Joaquín González, de Ernesto Quesada, de Alejandro Korn, de Roberto Paurò, pertenece de lleno a la Argentina actual, muchos de ellos acaban de desaparecer, unos pocos viven todavía.

Hoy honda diferencia entre la literatura argentina de aquel pasado y la que comienza después de 1880. Los nuevos viven ya en una sociedad organizada, con perspectivas de estabilidad próspera: las instituciones de la noción, recientísimas como eran, habían adquirido solidez gracias a la energía moral y el vigor intelectual de sus creadores y sostenedores. Los pensadores pueden ya moverse, si lo desean, en el campo de la teoría pura; el artista puede, si lo desea, aislarse en la torre de marfil. Pero los hombres de la época anterior, desde la Revolución de Mayo hasta la conquista del desierto y la federalización de Buenos Aires, tenían que poner a prueba sus teorías en la acción; tenían que vivir la filosofía que profesaran; la literatura intervenía en las contiendas políticas. Eso da a la obra de aquellos escritores, desde Funes y Monteagudo hasta Avellaneda y Estrada, extraordinaria fuerza vital.

Nuestra antología, creemos, presenta el cuadro de la sociedad del pasado, con su inquietud constante, con sus aspiraciones y desfallecimientos: en ella domina, al fin, la fe en el porvenir de la patria, en el trabajo del bien y de la justicia sobre la tierra argentina.

Como los prosistas aquí representados son, por lo común, autores de obras extensas a representarlos en todos sus aspectos; hemos procurado, eso si, que estén representados aspectos característicos: en lo posible, los mejores. Y hemos evitado las páginas demasiado conocidas, aunque sean magníficas: así, deliberadamente, omitimos El hogar paterno, y El rastreador, y El baquiano, entre las de Sarmiento.

Hemos buscado, para cada obra, la edición más autorizada, a fin de respeta las palabras auténticas del autor, muchas veces estragadas en las reimpresiones corrientes. Todo corte en el texto transcrito se señala con puntos suspensivos. Cuando para comprensión de algún pasaje es necesario intercalar una o más palabras, va indicado entre paréntesis angulares.

Todos los autores que aparecen en la antología son conocidos como escritores, a excepciones de María Sánchez, admirable mujer que en sus cartas supo revelar con expresión vivaz su espíritu siempre activo y generoso. Creemos que su presencia completa el cuadro de la vida argentina del pasado. Se ha dicho que su voluminoso epistolario, cuando se publique, será porción significativa de la literatura argentina; lamentamos no haber tenido a mano otros materiales que los pocos ya impresos.

Figuran en la colección dos autores nacidos en territorios vecinos, pero en épocas en que la unidad del Río de la Plata era completa: Ruy Diaz de Guzmán y Bartolomé Hidalgo. Uno y otro están íntimamente ligados a la vida argentina. Lo está, igualmente, Croussac. Y lo está, por fin, Hudson, a quien sólo aleja de nosotros el idioma que escogió para expresarse.

Pedro Henríquez Ureña – Jorge Luis Borges.


https://drive.google.com/file/d/1dqxLwSjpCXjuxy8RdjhDSMuoIorGPAxz/view?usp=sharing



lunes, 19 de noviembre de 2018

Los que falsificaron la firma de Dios, Viriato Sención, pdf descarga gratis


Lo que Sención relata como la historia fatal de tres muchachos en la flor de su juventud y dos asesinos hipócritas resulta ser la cruel realidad vivida por un pueblo durante varios años plasmada en las líneas de su famosa obra ‘’Los que Falsificaron la Firma de Dios’’.

Las luchas constantes de tres jóvenes por sobrevivir a la corrupción y la hipocresía durante la tiranía Trujillista, participando abiertamente en ella la iglesia católica como protagonista de casos trágicos, es plasmada en la novela ‘’Los que falsificaron la firma de Dios’’, escrita en 1992 y atribuida a uno de los tres muchachos, costándole simbolicamente la vida su publicación, según el final de la obra, ya que denunciaba los actos de esas élites de poder.

Antonio Bell, Arturo Gonzalo y Frank Bolaños, todos menores de 17 años, se conocieron siendo seminaristas casi contra su voluntad y mientras eran víctimas de los abusos y maltratos de los maestros, curas y prefectos que dirigían la academia religiosa.

Antonio Bell, luego de atentar contra el gobierno de Tirano, personaje que representa al dictador Rafael Leónidas Trujillo, fue expuesto a torturas y encarcelamiento intentando llevarlo al borde de la locura, ya que por esto lo habían hecho pasar lo curas ante el dictador, por loco.

Intenta escapar con la ayuda inesperada de Arturo y Frank, y lográndolo así, años después, siendo ya un hombre, por mandato del entonces presidente en 1968, el doctor Mario Ramos, fiel servidor de su precedente, Tirano, le dieron muerte como a cualquier criminal.

Desde el principio sus vidas estaban destinadas a terminar en las manos de uno de los dos asesinos que se encontraban en el poder. Arturo, a quien Viriato Sención atribuye ser autor original de la novela, fue asesinado por mandato del presidente Ramos por el contenido expuesto en la misma, en 1993, poco después de publicar la obra, autorizada precisamente por el mandatario.

La figura del doctor Mario Ramos sobresale en la novela. Este, luego de ser mano derecha y consejero del Tirano, pasa a ocupar la presidencia de la República por 12 años consecutivos y ocho años después vuelve por dos períodos más.

El único sobreviviente, Frank, quien siempre supo como zafarse inteligentemente de las garras de los militares y personal de ambos presidentes, juró que se conocería y conmemoraría el asesinato de dos grandes hombres, Arturo y Antonio.

El abuelo de Antonio juega un papel muy peculiar y simbólico en la obra, con su gallo Juanito, representando éste un tormento sobre el presidente Ramos quien no vuelve a tener paz con el fantasma del animal, quizá como posible final justo que encontró el autor ante la impotencia de no poder hacer nada contra las barbaridades cometidas y que quedaron impunes hasta el día de la muerte de Joaquín Balaguer, a quien se refiere con el personaje del doctor Ramos. Llama mucho la atención, al leer la obra, la manera en la que denuncia y hace alusión a dos asesinos que han ocupado el poder en la República Dominicana Viriato Sención. De manera muy inteligente pone como autor de una historia que aunque verídica, usa nombres ficticios, jugando así con la astucia de los lectores, a uno de los personajes principales haciendo énfasis incluso en la forma en que le produjo la muerte el contenido del libro.

Pero, ¿es extraño que el autor, o sea Sención, use a Arturo en el final de la obra como autor de un texto llamado ‘’Los que Falsificaron la Firma la Dios’’? si estudiamos la historia real de esta obra nos damos cuenta que un año después del autor publicarla la Secretaría de Estado de Educación le otorgó a este el Premio Nacional de Novela por lo impactante y única que era, pero una semana después le retira dicho premio dejando en el ridículo a Sención, pero quizá salvándole la vida, en vista de que aun era presidente el doctor Joaquín Balaguer. Así que se puede decir que el final plasmado en las últimas páginas del libro es el posible desenlace al que se exponía Viriato al escribir la historia.

Definitivamente es casi imposible no mantener los ojos puestos en las pequeñas letras que componen las páginas de la obra, mientras más se lee más va cayendo el lector en un viaje inmerso de datos familiarizados con la historia del pueblo dominicano, que desgraciadamente, tuvo que vivir tantos años primero por un tirano y luego por su perro más fiel y discípulo de atrocidades. Duele que no sea sólo una obra, una historia falsa con el fin nada más que de entretener e impulsar a las personas a imaginar si ser humano alguno podría realmente llegar tan lejos. Al pueblo dominicano le consta que es así.

No hubo anciano, niño, joven, mujer que no fuera víctima de la mente perversa y desquiciada de Rafael Leónidas Trujillo y Joaquín Balaguer. Antonio Bell solo tenía 15 años y vivió un infierno que no todo hombre maduro podría soportar. Lamentablemente es la misma historia de muchos jóvenes que dejaron de suspirar y tener sueños por una simple orden de alguien que no creía en los derechos humanos ni en la libertad de los pueblos.

Es lo que Viriato Sención quiere mostrar en los mensajes ocultos de ‘’Los que falsificaron la Firma de Dios’’, ya que con mucho cuidado y atención hay que leer la obra para caer en la realidad y conocer cuál es el mensaje: conocer a aquellos, ya sea presidentes, consejeros, funcionarios, o la misma iglesia, que buscan falsificar la firma del todopoderoso tomándose la atribución de decidir cuándo alguien debe morir.

Fuente: Julissa Diaz, publicado en domingo, 11 de abril de 2010 en
http://jimagination3d.blogspot.com

https://drive.google.com/file/d/1_mGd9Wd_Icx-X-iUp74v-YMpglsfFlBK/view?usp=sharing